Un barrio de Neuquén esperó décadas: ahora llegan las cloacas
En el barrio 7 de Mayo de Neuquén, las aguas grises corren por la calle y muchas familias esperaron años por un servicio básico. Ahora, las máquinas ya están trabajando en una obra que cambiará la vida del barrio para siempre. Pero no es la única: el gas también avanza. ¿Qué falta para que los vecinos puedan conectarse?
Las máquinas ya están trabajando en el barrio 7 de Mayo de Neuquén, donde comenzó la obra de cloacas que alcanzará a unas 1.100 familias. La inversión ronda los $600 millones y el plazo de ejecución es de 180 días.
Los trabajos se realizan en conjunto entre el municipio y el gobierno provincial, ya que las tierras del barrio pertenecen a la provincia. “Es una de las últimas obras de infraestructura que estábamos esperando arrancar en el sector”, explicó Marco Zapata, presidente del Instituto de Urbanismo y Hábitat (IMUH) de la Municipalidad.
Primero las cloacas, después el gas
Las máquinas comenzaron a trabajar desde la zona sur de la calle Poliansky y avanzarán hacia los sectores más altos. La obra fue organizada por etapas para que los vecinos puedan comenzar a conectarse antes de que finalicen todos los trabajos.
“La idea es poder ir haciendo habilitaciones parciales: dentro de dos o tres meses ya vamos a estar haciendo la primera habilitación”, afirmó Zapata.
El funcionario advirtió que la obra es compleja y traerá algunas molestias: “Hay calles que están cerradas y algunos días habrá vecinos que quizás no puedan acercar sus autos hasta sus domicilios”.
El cambio será especialmente importante en un sector donde hoy las aguas grises corren a cielo abierto. “Uno camina por el barrio y ve aguas grises que corren libremente por la calle. Dentro de poco tiempo van a estar encauzadas y direccionadas por este sistema de redes de desagüe cloacal”, expresó.
Mientras tanto, continúa la instalación de la red de gas natural, una obra que alcanzará a 1.286 familias. “Estamos hoy a mitad de plazo y tenemos entre un 60% y un 70% de avance. Para fines de octubre o principios de noviembre esa obra también va a estar terminada”, aseguró Zapata.
¿Y después?
El siguiente paso será la construcción del cordón cuneta. El objetivo es ordenar el escurrimiento del agua de lluvia en un sector ubicado junto a la barda, donde las precipitaciones suelen afectar tanto a las viviendas como al estado de las calles.
“Lo que buscamos es poder direccionar las aguas pluviales hacia abajo y evitar que dañen tanto cuando ingresan a los domicilios, como también la estructura de las calles”, indicó el funcionario.