Un bebé internado en el Rawson fue adoptado en tiempo récord: la jueza firmó antes del final
Un bebé de cuatro meses internado en el Hospital Rawson fue adoptado por un matrimonio sanjuanino mientras su diagnóstico se volvía irreversible. La jueza Marianela López firmó la adopción plena y el Registro Civil emitió una nueva partida. Días después, el pequeño murió con el apellido de quienes lo acompañaron hasta el final.
La Justicia de San Juan resolvió en apenas un mes la guarda y la adopción plena de un bebé de cuatro meses que estaba internado en el Hospital Rawson con un diagnóstico irreversible. El niño murió pocos días después, pero ya llevaba el apellido de la pareja que lo acompañó hasta el último momento.
El caso, que combina urgencia judicial y una historia de despedida, tuvo como protagonista a la jueza de Familia Marianela López, quien autorizó la vinculación con los adoptantes y luego dictó la adopción plena. La resolución ordenó al Registro Civil emitir una nueva partida de nacimiento, con los apellidos de la familia adoptiva.
Un trámite que corrió contra el reloj
Según fuentes judiciales, en el proceso intervinieron la Oficina Judicial de Familia, el Registro Único de Adopción (RUA), la Asesoría Oficial, el Ministerio Público Fiscal, el Hospital Rawson, el Registro Civil y la asociación Casa Cuna. La celeridad respondió a la situación clínica del bebé y a la necesidad de definir su situación jurídica sin demoras.
El niño había nacido en un contexto de alta vulnerabilidad social, con situaciones de consumo en su entorno de origen, lo que activó la intervención de los organismos de protección desde sus primeros días de vida.
Los pasos legales
En agosto, la Justicia declaró la situación de adoptabilidad tras la renuncia de la madre biológica y la privación de la responsabilidad parental. A comienzos de septiembre, la jueza López autorizó la vinculación entre la pareja y el bebé y otorgó la guarda con fines de adopción. Esa medida permitió incorporar al niño a la obra social de sus guardadores y agilizar estudios y cobertura médica.
A principios de octubre, el cuadro clínico se agravó y el bebé fue trasladado a la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica con un diagnóstico calificado como irreversible. Ante ese escenario, la pareja pidió la adopción plena, la inscripción con sus apellidos y la autorización para organizar la despedida en caso de un desenlace fatal.
La Asesoría Oficial y el Ministerio Público Fiscal se pronunciaron a favor. Con esos avales, la jueza dictó la adopción plena y ordenó al Registro Civil emitir una nueva partida de nacimiento. La misma resolución autorizó a la pareja a realizar los trámites del velatorio y la sepultura.
El bebé murió pocos días después, ya reconocido legalmente con el apellido de la familia que lo acompañó durante la internación. El caso dejó asentado que el proceso de adopción y la registración civil se resolvieron antes del fallecimiento, con una intervención coordinada de los organismos judiciales y sanitarios.