Un bebé, un nombre de mujer y una verdad que tardó horas: la pesadilla de una familia en Concepción
Un nombre de mujer, una pulsera equivocada y un bebé que no era quien decían. ¿Qué pasó en el Hospital de Concepción? La familia espera respuestas que podrían tardar 30 días.
La angustia no da tregua a una familia de Concepción. Lo que debía ser la llegada de una nena llamada Emma Amir se convirtió en un laberinto de dudas y preguntas sin respuesta. Todo comenzó el viernes 14 de agosto en el Hospital Regional de Concepción, cuando un recién nacido fue entregado como niña, pero horas después descubrieron que era varón.
La madre, de 23 años, fue sometida a una cesárea de urgencia porque el bebé presentaba bradicardia fetal. En medio de la tensión, una partera la felicitó y le aseguró que había nacido una nena. Con esa certeza, la familia recibió al pequeño, le puso un nombre femenino y hasta le hicieron perforaciones en las orejas.
Todo se derrumbó cuando una tía, al cambiarle el pañal, notó que el bebé era en realidad un varón. El desconcierto fue total. ¿Cómo pudo ocurrir un error así dentro de un quirófano?
¿Cómo se gestó la confusión?
Mario Rolando Paz, abuelo del recién nacido, no encuentra explicación. “Las ecografías se pueden equivocar, son máquinas. Pero de siete personas que trabajan en el quirófano, ¿ninguna se va a dar cuenta?”, planteó con indignación.
Además, la familia notó que entre la cesárea y el momento en que el bebé fue llevado con su madre pasaron aproximadamente 48 minutos. Un detalle que no hace más que alimentar las sospechas. Cuando una enfermera preguntó cómo se llamaría el bebé, respondieron “Emma Amir”, y nadie les aclaró que se trataba de un varón.
La Justicia ya interviene
El caso llegó al Ministerio Público Fiscal y ahora la Justicia ordenó estudios genéticos para determinar la filiación del recién nacido. Se realizarán pruebas de ADN a cinco bebés, varones y mujeres, que nacieron ese mismo día en el hospital.
Una de las hipótesis que maneja la investigación es que la urgencia de la intervención y el estado crítico del bebé pudieron influir en la identificación inicial. Según esa versión, la cirujana habría entregado el bebé a una enfermera de Neonatología sin advertir su sexo, en medio de la tensión del momento. El personal encargado de la identificación, por su parte, habría declarado que después comunicó la situación a los padres.
Mientras los resultados de ADN, que podrían tardar unos 30 días, llegan, la familia espera con el corazón en la mano. Paz asegura que el bebé está sano y que ya se encariñaron profundamente. “Está muy sanito, gracias a Dios. Es un hermoso bebé, pícaro. Nos encariñamos mucho; es re canchero y toma muy bien el pecho. Está muy bien el bebé”, expresó.
Pero la angustia no desaparece. “Es un error grandísimo el que se ha ocasionado y lo estamos sufriendo. Estamos pasando un mal momento”, lamentó el abuelo. Y aunque la familia considera al bebé como propio, la incertidumbre los consume. “Es nuestro bebé, es nuestro. Pero fue un error grandísimo, porque alguien tiene que identificar al bebé y decir si es varón o mujer. Y decirlo, hablarle a los padres”, afirmó.
Con una frase que resume el dolor de estos días, Paz cerró: “Lo único que queremos y por lo que estamos pidiendo a Dios es que el bebé que tenemos sea nuestro”.