Un cabaret secreto en las catacumbas de un teatro rosarino: la propuesta que combina música, vino y 122 años de historia
Un museo que guarda secretos de un siglo abrirá sus puertas para una función que promete ser inolvidable. Los responsables ya lo definieron como una experiencia 'reveladora', pero hay un detalle que pocos conocen y que cambiará todo.
El Museo de la Ópera del Teatro El Círculo se transformará por una noche en un cabaret subterráneo. El sábado 19 de septiembre a las 20, las catacumbas del teatro rosarino serán el escenario de un espectáculo musical que combina música en vivo, tragos y tapeo, en una experiencia pensada especialmente para ese espacio único.
La propuesta lleva por título “Amor, amor, amor, amor, amor, amor” y está protagonizada por la cantante y actriz Patricia Villanova, con Horacio Castillo al piano y dirección de Sebastián Núñez. El público podrá recorrer primero el museo, que ocupa dos niveles subterráneos, y luego disfrutar de la función en mesas dispuestas para la ocasión, con servicio del Café de la Ópera.
Un espacio que abre sus puertas a nuevas experiencias
El Museo de la Ópera fue inaugurado en junio de este año, tras funcionar durante gran parte de la historia del teatro como depósito. En sus salas se exhiben piezas originales de las producciones que El Círculo presentó en los últimos 25 años, incluyendo escenografías de Walter Gonsolín y vestuarios de Ramiro Sorrequieta. Esta será la primera vez que el espacio sume una función con música en vivo a su actividad habitual.
Las paredes de ladrillos de barro, que tienen 122 años, formarán parte del escenario, junto con los contrapesos originales del telón y una trampa todavía funcional que conecta el escenario con el subsuelo. “Se va a vivir una experiencia atravesada por la música, por los sentimientos y por la belleza de los trajes y todas las escenografías que están en el museo”, comentó Núñez en diálogo con La Capital.
Un recorrido sensorial por el amor
El repertorio reúne cabaret, canción de concierto, bolero, canción latinoamericana y canción francesa, con obras de Benjamin Britten, William Bolcom, Ernesto Lecuona, María Grever, Consuelo Velázquez, Francis Poulenc, Heitor Villa-Lobos y Kurt Weill, entre otros. Villanova interpreta distintas formas de sentir y vivir el amor, atravesando recuerdos, fantasías, pérdidas y obsesiones.
“Es un espectáculo bellísimo, está interpretado como pocas veces uno escucha. Tener una cantante contando al amor desde un lugar muy profundo, con una actuación muy sentida y un repertorio extraordinario, en un entorno único, hace que pocas veces se vea este tipo de presentaciones”, destacó Núñez.
La función fue pensada exclusivamente para este espacio y tendrá cupos limitados debido a sus dimensiones. “Es muy importante la visión que tiene el teatro de abrir este tipo de espacios a este tipo de experiencias. Por eso lo llamamos función exclusiva, porque sí, lo armamos en exclusiva para ese espacio, para ese lugar”, detalló el director.
Según Núñez, más que asistir a un show, el público vivirá una experiencia “reveladora”: “Uno cuando ingresa, va recorriendo subsuelos, va entrando en ese recorrido, por lo tanto sensorialmente el espectador ya tiene otra percepción. Todo eso estará acompañado de una ambientación con un vinito, un poco de encanto, mesitas y un cabaret que armamos”.
La apertura de las catacumbas a nuevas propuestas tiene, para sus responsables, un valor cultural que trasciende la función. “Significa abrirlo a la comunidad, atravesarlo, habitarlo y gestar algo artísticamente muy potente”, resumió Núñez, y agregó: “El museo esta vez se viste de cabaret, no por lo erótico del cabaret, sino por la expresión del cabaret: esto de cantar y anunciar la música y la poesía en espacios clandestinos”.
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