Un canal pensado para lluvias, convertido en basural: la denuncia de los productores

Un canal que debía llevar agua de lluvia terminó como depósito de basura y efluentes. Los productores apuntan a un problema de fondo que afecta a toda la comunidad.

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Un canal pensado para lluvias, convertido en basural: la denuncia de los productores
Un canal pensado para lluvias, convertido en basural: la denuncia de los productores

La Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén denunció que el desagüe rural P2, que corre entre Cinco Saltos y General Fernández Oro, se convirtió en un vertedero de basura y efluentes cloacales. Ese canal fue diseñado para evacuar agua de lluvia y desemboca en el río Negro.

El alerta surgió tras un recorrido tramo por tramo por el sistema de riego y desagüe del Alto Valle. La recorrida buscó reunir información de campo, documentada en fotos y videos, que respalde un proyecto de la Federación: impulsar una ley provincial que ponga límites al avance de las urbanizaciones sobre las tierras productivas bajo riego.

El P2 nace en Cinco Saltos y desemboca en el río Negro, a la altura de la Isla 10, en General Fernández Oro. Según remarcó la Federación al diario LMN, se trata del “desagüe de mayor extensión del Alto Valle”, y las imágenes registradas son apenas “una muestra del deterioro” que presenta.

Riego y desagüe: dos redes, funciones opuestas

La entidad busca instalar una distinción que considera clave: la diferencia entre canales de riego y canales de desagüe. Ambos integran un mismo sistema hídrico regional, pero cumplen funciones opuestas. Por los canales de riego circula agua dulce desde el Dique Ballester para abastecer 60.000 hectáreas, lo que permite producir frutas y hortalizas con certificación sanitaria y reconocimiento en los mercados más exigentes. Los canales de desagüe, en cambio, deben evacuar esa misma agua una vez que ya regó la tierra.

Es sobre esta segunda red donde la Federación advierte el mayor deterioro. La contaminación de los desagües, sostiene la entidad, “no solo representa un problema ambiental, sino que también pone en evidencia la necesidad de preservar y cuidar la infraestructura hídrica que sostiene la producción bajo riego y forma parte de un sistema del que depende toda la comunidad”.

La entidad reconoció el trabajo del Departamento Provincial de Aguas (DPA) y de los 19 Consorcios de Riego, que realizan tareas de limpieza y algunas obras. Pero remarcó que “su accionar no alcanza para lograr un cuidado pleno de los canales de drenaje, desagüe y de riego”.

Un proyecto de ley para frenar las urbanizaciones

Ese diagnóstico se suma como evidencia a una iniciativa que la Federación ya viene impulsando: un proyecto de Ley Provincial en Defensa de la Protección de las Tierras Rurales Irrigadas, pensado para poner freno a los procesos de urbanización que avanzan sobre las zonas productivas bajo riego.

La entidad fue explícita respecto de dónde ubica la responsabilidad de revertir la situación: “La responsabilidad es de todos. La gente debe ser consciente y el Estado cumplir con los códigos territoriales vigentes”, sostuvo. Y remarcó que los productores seguirán “cuidando el legado de generaciones que apostaron por la producción frutihortícola”, a la que definió como la identidad y la principal economía de la región.

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