Un club de Misiones gasta más de un millón por partido y el presidente lanzó una advertencia que nadie esperaba

El presidente de un club misionero reveló cuánto sale abrir la cancha para un partido del Regional Amateur y lanzó una advertencia que golpea directo al bolsillo de las familias: los clubes de barrio ya no son solo un lugar para hacer deporte. La cifra que dio y el rol que cumplen hoy te van a sorprender.

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Un club de Misiones gasta más de un millón por partido y el presidente lanzó una advertencia que nadie esperaba
Un club de Misiones gasta más de un millón por partido y el presidente lanzó una advertencia que nadie esperaba

El presidente de Jorge Gibson Brown, Nelson Castelli, reveló que abrir la cancha para un partido del Regional Amateur cuesta más de un millón de pesos, en un contexto donde los clubes de barrio absorben cada vez más demandas sociales. En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el dirigente cuestionó las declaraciones del diputado nacional Diego Hartfield sobre los subsidios y advirtió que las instituciones dejaron de ser solo un lugar para hacer deporte.

“Los clubes de barrio pasamos a ser el primer mostrador”, resumió Castelli para describir una realidad que, según observa a diario, se profundizó en los últimos meses. Padres, dirigentes y familias de distintas categorías arman cadenas de ayuda para resolver problemas de salud, falta de alimentos o situaciones económicas que impiden llegar a fin de mes.

La respuesta a Hartfield

El análisis de Castelli surgió después de que el diputado nacional y extenista misionero Diego Hartfield cuestionara, durante una reunión de la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados, la dependencia de los subsidios y defendiera la prioridad del Gobierno nacional de mantener ordenadas las cuentas públicas. PRIMERA EDICIÓN informó además que el propio legislador había recibido durante su formación deportiva una beca para residir y entrenarse en el CeNARD.

Castelli calificó esas expresiones como “poco afortunadas” y consideró que revelan un alejamiento de la realidad cotidiana de las instituciones deportivas misioneras. “Detrás de un número presupuestario hay chicos, familias, profesores, personal de mantenimiento, boleteros y dirigentes”, sostuvo. Para el dirigente, el problema es analizar la asistencia estatal solo desde una lógica contable: los recursos no terminan como dinero disponible para la comisión directiva, sino que permiten afrontar tarifas de electricidad y gas, mantenimiento de instalaciones y el funcionamiento diario de las actividades.

Incluso planteó que Hartfield debería llevar esa discusión a las comisiones legislativas correspondientes y conocer en profundidad qué significa sostener un club antes de evaluar las ayudas únicamente como un gasto.

De la cancha a la contención social

Castelli explicó que las instituciones ocuparon un lugar distinto en la vida de muchas familias. Ya no se trata solo del chico que llega a entrenar: los problemas económicos del hogar también entran al club y, detrás de ellos, aparecen otros padres, entrenadores y dirigentes que intentan aportar soluciones con los recursos disponibles. Mencionó cadenas solidarias por cuestiones de salud, familias que no cubren necesidades básicas y situaciones de falta de comida, frente a las cuales los propios integrantes de cada disciplina se organizan para acompañar.

“Espero que no llegue el momento en que los clubes empiecen a cerrar las puertas, porque ahí estamos en la puerta del infierno”, expresó. Su argumento es que el costo de sostener esos espacios representa una proporción mínima dentro de las grandes cuentas nacionales, pero tiene una incidencia enorme sobre la vida cotidiana de quienes los usan. “Una pelota, un profesor” no modifican una ecuación financiera de millones de dólares, aunque detrás de esa discusión existan personas “de carne y hueso”.

También vinculó las expresiones de Hartfield con otras declaraciones recientes que, a su entender, reflejan una mirada similar sobre sectores afectados por la situación económica, y cuestionó especialmente que provengan de dirigentes que surgieron de Misiones y luego asumieron responsabilidades nacionales.

Una contradicción dentro del propio Gobierno

Castelli marcó lo que considera una contradicción entre las declaraciones del diputado y algunas políticas del Gobierno que integra. Recordó que días atrás se desarrolló en instalaciones deportivas de Posadas una entrega de asistencia destinada a chicos que practican disciplinas en clubes, una medida que, según su lectura, se contrapone con cuestionar de manera generalizada el respaldo estatal al deporte. Aclaró que no cuestiona que Hartfield haya recibido una beca durante su carrera; por el contrario, defendió que los deportistas con proyección reciban ayuda pública cuando la necesitan, pero consideró incoherente desconocer luego la importancia de esos mecanismos para otras personas.

Más de un millón para abrir una cancha

La discusión adquiere otra dimensión en las cuentas concretas de un club. Castelli detalló que Brown necesita actualmente más de un millón de pesos solo para abrir su estadio en un partido del Torneo Regional Federal Amateur. De ese total, alrededor de 700.000 pesos corresponden al arbitraje y más de 200.000 a la seguridad policial, dependiendo del rival. A esos 900.000 pesos iniciales deben sumarse marcación de cancha, corte de césped, boletería, apertura y otras tareas para organizar un encuentro. El problema es que la recaudación está lejos de compensar esos costos.

Según explicó, si los clubes cobraran las entradas generales a los valores establecidos por el Consejo Federal, buena parte del público directamente no podría pagarlas. Así, reducir el precio para sostener la asistencia también significa resignar recursos en un contexto donde cada partido genera gastos elevados. La situación no es nueva para Brown: antes del inicio de la actual edición ya se había señalado que la participación en el Regional representa un importante esfuerzo deportivo y económico para la institución.

“Las canchas están vacías”

Castelli reconoció, sin embargo, que la responsabilidad no puede colocarse exclusivamente sobre el contexto económico o las autoridades. También reclamó una autocrítica de los propios dirigentes deportivos frente a estadios con poca asistencia y modelos de competencia que, en su opinión, terminan debilitando a los representantes locales. Puso como ejemplo la participación de Bartolomé Mitre, tanto en competencias nacionales de fútbol como de básquet, y planteó que, en vez de concentrar apoyo detrás de las instituciones que consiguen avanzar, los recursos y el público terminan fragmentándose.

En el actual Regional Amateur participan siete clubes misioneros. Brown comparte la Zona 7 con La Cantera, La Picada y Nacional de Puerto Piray, mientras que Guaraní Antonio Franco, Crucero del Norte y Barrio Obrero integran la otra zona con representantes de la provincia. Para Castelli, cuatro equipos vinculados a una misma liga o región inmediata representan una cantidad excesiva dentro de una competencia costosa. “La torta se achica”, graficó.

Su propuesta es recuperar una lógica donde las ligas locales sean fortalecidas y donde sus campeones puedan convertirse en representantes con mayor respaldo colectivo, poniendo incluso jugadores, cuerpos técnicos y recursos a disposición de aquellos que alcancen las instancias nacionales.

La distancia también juega

Otro factor que agrava la ecuación para Misiones es la geografía. Castelli remarcó que un club de la provincia enfrenta costos de traslado muy distintos a los de instituciones situadas en regiones con ciudades cercanas entre sí. Incluso viajar desde Iguazú hasta Corrientes, señaló, ya implica una erogación considerable por el precio del transporte y la cantidad de kilómetros. Ese condicionante debería ser contemplado, a su entender, en los futuros formatos de los torneos.

El dirigente pidió observar con atención cómo se organizará la nueva competencia prevista para el próximo año y qué distribución geográfica tendrán los equipos, especialmente ante la reestructuración que modificará la pirámide de ascenso. La actual edición del Regional Amateur será la última que otorgará ascensos directos al Federal A bajo el esquema vigente, antes de la implementación del nuevo Torneo Argentino del Interior desde 2027. Castelli consideró que esa reorganización puede representar una oportunidad siempre que se contemple la capacidad económica real de los clubes y las diferencias territoriales existentes.

Brown, entre los costos y la competencia

La propia situación deportiva del Verdirrojo sirve como ejemplo de esas limitaciones. Brown comenzó el Regional con una derrota 4-1 ante Nacional de Puerto Piray y luego cayó 1-0 frente a La Cantera en Villa Urquiza. Ahora deberá enfrentar a La Picada, el domingo a las 15.30 como visitante.

Castelli explicó que para esta competencia surgieron dificultades para incorporar futbolistas, fundamentalmente por los costos, por lo que el club decidió conservar prácticamente el plantel con el que venía jugando y sumar apenas dos o tres refuerzos. Aun así, remarcó que la institución no encara un torneo simplemente para participar. Con su habitual tono deportivo, aseguró que Brown empieza cada competencia pensando “en ser campeón del mundo”, aunque después los resultados y la realidad terminen marcando hasta dónde puede llegar. Por eso tampoco atribuyó exclusivamente a la economía los resultados deportivos: el equipo pudo sostener su base, pero hasta ahora “la pelotita” no acompañó y las oportunidades no terminaron dentro del arco.

Un reclamo que va más allá de Brown

El presidente del club insistió finalmente en que la discusión planteada por las declaraciones de Hartfield debería trascender nombres propios. Su preocupación central está puesta en qué lugar se reserva a los clubes dentro de las políticas públicas, especialmente cuando esas instituciones absorben cada vez más demandas sociales al mismo tiempo que pagan tarifas, arbitrajes, seguridad, transporte y mantenimiento con ingresos que no crecen al mismo ritmo.

Castelli reclamó que las autoridades nacionales revisen esa mirada y pidió particularmente a los representantes elegidos por Misiones que mantengan un vínculo con la realidad de la provincia. “Salieron de Misiones y a Misiones tienen que ayudar”, sintetizó. En su diagnóstico, el desafío excede largamente al fútbol: cuando un club abre sus puertas no solamente habilita una cancha o un gimnasio; sostiene un espacio al que hoy muchas familias recurren también cuando la dificultad está fuera del deporte.

Club Jorge Gibson Brown

Nelson Castelli

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