Un club de Santiago que nació en una mesa de comedor y hoy no para de crecer
Un grupo de vecinos se juntó una tarde de 1988 en la casa de "Chapero" Pereyra con un sueño que parecía imposible. 38 años después, ese club es el orgullo de todo un departamento y hasta juega un torneo federal. ¿Qué pasó en el medio?
El Club San Esteban, conocido en toda la zona como "El Trueno Verde", sopló 38 velitas y lo hizo con el predio de la Ruta Provincial 4 repleto. Dirigentes, socios, vecinos y jugadores de todas las disciplinas se juntaron para una celebración que dejó claro por qué la institución es el corazón deportivo del departamento Pellegrini.
La historia arranca el 28 de julio de 1988, en la casa de Ricardo Pereyra, el querido "Chapero". Hasta ahí llegó un puñado de vecinos con un sueño grande: tener un club que los representara. Con "Chapero" a la cabeza, junto a Manolfo Brandán, René Nazar, Juan "Peti" Almirón, Mateo Boix, Juan Brandán y Nazareno Marcos Ruiz, quedó formada la primera comisión directiva. De una reunión entre mates nació lo que hoy es mucho más que un club de fútbol.
De la mesa de "Chapero" al Torneo Regional Federal
En casi cuatro décadas, San Esteban se transformó en el segundo hogar de los chicos, los jóvenes y los grandes. Es el lugar donde los más pequeños patean sus primeras pelotas, donde los veteranos siguen juntándose a jugar y donde cada tarde el predio explota de vida.
El presente deportivo también acompaña: el club compite en todas las categorías futbolísticas y se da el lujo de jugar el Torneo Regional Federal, con su ídolo máximo en cancha. Se trata de "El Zorro" Gustavo Navarro, el que hace delirar a toda la ciudad cada vez que toca la pelota.
Las "chicas del Trueno" también copan la cancha
La pasión no es solo de los varones. El fútbol femenino es otra de las grandes banderas de la institución. Cada semana, las "chicas del Trueno" se adueñan de la cancha. No van solo a hacer actividad física: van a competir, a demostrar que hay talento de sobra y unas ganas que contagian a todos.
Todo eso se vio el sábado pasado, cuando la comisión directiva encabezada por su presidente, Brian Cruz, tiró el predio por la ventana para celebrar el 38° aniversario. Estuvieron los socios de siempre, los vecinos que colaboran, los jugadores de todas las disciplinas, los exdirigentes que dejaron su huella y los habitantes ilustres de Nueva Esperanza.
Entre abrazos, anécdotas, entrega de distinciones y artistas locales y nacionales, se festejó el orgullo de pertenecer a una institución que ya es la segunda casa para muchos.
Lo que nació en la mesa del comedor de "Chapero" hace 38 años sigue más vivo que nunca. Porque San Esteban es eso: el esfuerzo de dirigentes que no bajan los brazos, de socios que ponen el hombro y de vecinos que sienten la camiseta como propia. La llama encendida aquel 28 de julio de 1988 no solo sigue prendida: hoy es un incendio verde que ilumina a todo Pellegrini.