Un cura advirtió que nenes de 10 años ya consumen pasta base y lanzó una advertencia que preocupa
El fraile Guillermo Schattenhofer viene advirtiendo desde hace meses que en la Misión San Francisco los chicos se inician en el consumo cada vez más temprano. Ya se reunió con senadores, pero dice que la respuesta no llega y los espacios de contención se apagan por falta de recursos. ¿Qué pasó con el pedido?
El fraile franciscano Guillermo Schattenhofer, a cargo del Hogar de Cristo Virgen de Luján y Santa Clara de Pichanal, encendió todas las alarmas al describir la situación que atraviesa la Misión San Francisco: chicos de 10 y 11 años ya se inician en el consumo de pasta base o aspiran nafta, mientras los espacios de contención se caen a pedazos por falta de recursos.
En diálogo con Radio Salta, el religioso fue contundente: "La realidad es que estamos sobrepasados con la situación del consumo. Nos estamos encontrando con niños de 10 y 11 años que se inician en el consumo de pasta base o empiezan a aspirar nafta, mientras otros de 12, 13 ó 14 están caídos desde hace algunos años en esas y otras adicciones. La situación se está volviendo muy complicada".
Schattenhofer no habló solo de Pichanal: también advirtió que la problemática golpea a los barrios de la zona sudeste de la capital salteña, donde actores sociales y religiosos ya habían advertido que "la droga avanzó como una peste".
Un reclamo que ya llegó a los senadores
El referente de los Hogares de Cristo, que sostiene espacios de contención social en ciudades del norte provincial y de Jujuy junto a centros barriales, reveló que hace dos meses se reunió con senadores para exponerles el problema. "Les remarcamos que aún estamos a tiempo de encarar la problemática, pero necesitamos políticas públicas con decisiones, recursos presupuestarios y acciones programadas para que la situación no termine siendo inmanejable, porque vemos que se nos está yendo de las manos", recalcó.
El fraile de la Orden Franciscana subrayó que, aunque los consumos problemáticos atraviesan a todos los estamentos sociales, lo que marca a los sectores más vulnerables es la falta de oportunidades. "La situación del consumo va de la mano con una pobreza estructural muy fuerte, el abandono escolar, la falta de oportunidades y de proyección a futuro de niños, niñas, adolescentes y jóvenes", explicó.
El combo que empuja a los chicos a la calle
Sobre la Misión San Francisco, que representa alrededor de un tercio de la población de Pichanal, Schattenhofer detalló cómo la crisis económica empuja a los más chicos a la calle. "Prácticamente todos los miembros de una familia tienen que salir a trabajar: papá, mamá y los hermanos más grandes. Los chicos terminan quedando solos en casa, a cargo de una abuela mayor o de un hermano de solo 15 años. Entonces, no hay nadie que los despierte para ir a la escuela, que esté detrás de ellos, y van ganando tiempo en la calle. Allí comienza la rueda de los consumos, que para muchos chicos terminan siendo la forma en que tapan el hambre", describió.
El fraile también puso el foco en los suicidios adolescentes. "Todo niño o adolescente que empieza a consumir pasta base o a aspirar nafta sabe que esto deriva en la muerte y no son pocos los que terminan acortando ese camino. Hay una cuestión de salud mental, de salud comunitaria y de responsabilidad social que está faltando", precisó, y mencionó que en Calilegua (Jujuy) abordan la problemática junto a la comunidad.
Los espacios de contención que se apagan
Schattenhofer remarcó que cuando el Estado se corre, el narcotráfico y el consumo ocupan ese lugar. "Desde la Orden Franciscana y los Hogares de Cristo trabajamos siempre mancomunadamente con el Estado, tanto nacional como provincial y municipal, para ser actores sociales presentes en territorio", afirmó.
Sin embargo, muchos de los proyectos no se pueden sostener por falta de recursos. "La escuelita de deportes es un espacio de contención muy grande, porque detrás hay sociabilización, difusión de valores y formación comunitaria. Es una estructura que sostiene a niños y jóvenes, pero hoy prácticamente no tenemos plata para comprar una pelota", lamentó.
Y agregó: "Tenemos espacios de acompañamiento y apoyo escolar, pero no contamos con recursos para pagar a los docentes que venían a darnos una mano. Tampoco estamos pudiendo sostener los espacios de primera infancia, con acompañamiento a familias mediante capacitaciones y talleres de costura, peluquería, electricidad y uso de inteligencia artificial con fines prácticos. Es todo un entramado de contención que se va cayendo y que necesitamos recuperar con urgencia porque es clave".
La Misión San Francisco, ubicada en el cruce de la ruta nacional 34 y la ruta provincial 5, ya advertía hace 12 años sobre una radiografía social que empeoraba con adolescentes que se drogaban y robaban para comprar paco a toda hora.