Un cura de Posadas cargó contra la prohibición de los trapitos y lanzó una frase que incomodó al Concejo
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Un cura de Posadas cargó contra la prohibición de los trapitos y lanzó una frase que incomodó al Concejo

El cura que vive de cerca la pobreza en Posadas salió a cruzar la ordenanza que prohíbe a los trapitos trabajar en la calle. Su carta incomodó al Concejo y dejó una advertencia sobre lo que puede pasar si la norma avanza.

El sacerdote posadeño Gervacio Silva salió a cruzar la ordenanza que el Concejo Deliberante aprobó esta semana para prohibir la actividad de trapitos, cuidacoches y limpiavidrios en la vía pública. Lo hizo con una carta pública en la que no ahorró críticas y en la que puso el foco en algo que, según él, los ediles parecen haber pasado por alto: las familias que sobreviven con lo que encuentran en la calle.

Silva no habló desde la teoría. Para explicar su postura rescató una experiencia que vivió al frente de la parroquia Jesús Misericordioso, en Itaembé Miní, y que le sirvió como punto de partida para reflexionar sobre la pobreza, la falta de trabajo formal y las personas que se ganan el pan en los semáforos.

La historia de la madre que llegó a la parroquia

Hace algunos años, contó el cura, una joven madre se presentó en la parroquia junto a sus dos hijas para pedir ayuda. La familia había llegado a Posadas detrás de una promesa laboral que nunca se cumplió. Sin empleo, empezaron a fabricar y vender pan casero, mientras el esposo hacía malabares disfrazado de superhéroe en los semáforos y ofrecía limpiar parabrisas para juntar unos pesos más.

El panorama se complicó cuando el horno dejó de andar y la familia pasó varios días con serias dificultades para alimentarse. Según relató Silva, pudieron salir adelante porque en la casa parroquial había un horno disponible y algunos kilos de harina y aceite. Con eso lograron reactivar el pequeño emprendimiento.

“Esto muestra un gran desconocimiento”

A partir de esa historia y de otras que conoció en su tarea pastoral, el sacerdote cuestionó que la prohibición parta de la idea de que todos los que trabajan en la calle son personas con adicciones o que intimidan a los vecinos.

“Esto muestra un gran desconocimiento de las situaciones reales de cada una de las personas que muchas veces se ven obligadas a trabajar en esa actividad porque no encuentran trabajo formal, porque no hay”, expresó.

En uno de los tramos más duros de la carta, Silva apuntó contra las capacitaciones que se ofrecen como alternativa para quienes dejan la actividad: “El hambre no espera a que hagas el curso de capacitación y todo el verso ese que hacen en los videos y que son una burla para el pobre que necesita de verdad”.

La crítica a los concejales

El religioso también cuestionó las políticas que, desde su punto de vista, buscan sacar de determinados espacios a las personas en situación de pobreza en lugar de atacar las causas de la desigualdad.

“Mientras se siga segmentando la sociedad, mientras desde una banca en el Concejo se piense más en cómo descartar a los de abajo y vender el descarte como un evento de triunfo de la alta sociedad, la desigualdad entre las dos Posadas va a seguir existiendo”, manifestó.

En esa línea, lamentó que la preocupación de los ediles esté puesta en prohibir la actividad de los cuidacoches y no en las familias que, según señaló, buscan alimentos entre los residuos de los grandes basurales de la ciudad.

El pasaje más irónico de su carta apuntó directamente al Concejo: “No sea cosa que se den una vuelta por las cercanías del barrio La Olla o los alrededores del Mercado Central y la semana que viene saquen una ordenanza que prohíba comer de la basura. Entonces van a hacer videos muy mal actuados festejando que en Posadas ya nadie come de la basura”.

Y cerró: “Lamento profundamente que a los concejales les preocupe más prohibir los trapitos que ocuparse de ayudar a las familias que se alimentan de la basura en los grandes basurales de la ciudad”.

Qué dice la ordenanza y cuándo empieza a regir

La norma tomó por sorpresa a más de uno. Fue impulsada por la concejal de La Libertad Avanza (LLA) Valeria Gómez de Oliveira y se aprobó este jueves con 11 votos a favor y tres en contra, del bloque Posadas en Movimiento. Todavía falta la promulgación para que entre en vigencia.

El texto prohíbe esas actividades en la vía pública y prevé mecanismos de denuncia, intervención municipal y alternativas de capacitación e inserción laboral para quienes hoy las realizan. Según explicó la edil a El Territorio, en principio la autoridad de aplicación sería la Secretaría de Movilidad Urbana, aunque la definición sobre cómo se instrumentarán los controles quedará en manos del Departamento Ejecutivo Municipal.

La concejal también señaló que la iniciativa contempla situaciones de consumo problemático de drogas y alcohol. En esos casos, se buscará vincular a las personas con los dispositivos municipales de orientación, asistencia y tratamiento que ya funcionan en la ciudad.

Al repasar el origen de la propuesta, Gómez de Oliveira contó que empezó a recibir denuncias de vecinos que relataban situaciones de hostigamiento y violencia por parte de cuidacoches y limpiavidrios. Entre los episodios que mencionó aparecen casos de vehículos dañados, pedidos de dinero antes de estacionar e incluso una denuncia de abuso sexual contra una joven en la Costanera de Posadas.

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