Un detenido por violencia de género acumula ocho denuncias y enfrenta a la policía
Un preparador físico enfrenta la Justicia tras una serie escalofriante de denuncias. ¿Cómo terminó agrediendo a policías y qué patrón de control ejercía sobre sus parejas? Los detalles del caso que tiene en vilo a la fiscalía.
La Justicia investiga una escalada de violencia que incluye agresiones a dos mujeres y ataques a efectivos policiales. Sebastián Gustavo Corti, un preparador físico detenido, enfrenta una amplia acusación por una serie de hechos que se habrían desarrollado durante más de un año, revelando un patrón de control extremo y agresiones.
La Unidad Fiscal a cargo del caso imputa a Corti por delitos de lesiones leves calificadas, amenazas coactivas reiteradas y resistencia a la autoridad. Las víctimas principales son dos mujeres con las que mantenía relaciones: Micaela Bassett e Iara Pereyra.
¿Qué se le acusa?
Los episodios investigados habrían ocurrido entre febrero de 2025 y marzo de 2026. Según la causa, se describe un patrón de violencia física, psicológica y control extremo por parte del imputado.
Uno de los hechos más graves señala que Corti habría golpeado a Micaela Bassett con una llave en la frente, provocándole una herida sangrante. En otra oportunidad, la habría arrojado al piso, pateado y presionado su cuello con la rodilla hasta hacerla desmayar.
La investigación también detalla que el acusado habría obligado a Bassett a realizar denuncias falsas, bajo amenazas de difundir videos íntimos. Los mensajes intimidatorios eran constantes, incluyendo una advertencia que quedó registrada: “Yo por un palo puedo hacer que te entierren por ahí y nadie va a saber nada de vos”.
La otra víctima y las agresiones a la policía
Respecto a Iara Pereyra, la acusación describe agresiones físicas reiteradas: golpes en el rostro, tirones de cabello, empujones y lesiones con objetos. También se la habría amenazado para impedir que realizara denuncias o se sometiera a controles médicos. Los informes médicos constatan lesiones con tiempos de curación de 10 días.
El Dr. Gabriel Coronel Chalfón, representante de las dos jóvenes y también de sus padres, manifestó que en los próximos días una hermana de las víctimas brindará declaración testimonial.
El último hecho imputado ocurrió el 11 de marzo pasado. Tras permanecer prófugo, personal policial intentó detenerlo. La acusación sostiene que Corti arrojó su moto contra un efectivo, lesionándolo, y luego intentó escapar incluso desde el móvil policial, agrediendo también a una oficial durante el forcejeo. Ambos uniformados resultaron con lesiones leves.
La versión de la defensa
Ayer, Sebastián Corti –representado por el Dr. Martín Rojas– rechazó las acusaciones en su contra. Aseguró ser víctima de una situación de hostigamiento, especialmente por parte de una de sus exparejas.
Respecto al procedimiento de detención, el imputado denunció haber sido víctima de violencia policial. Afirmó que los efectivos no se identificaron correctamente y que pensó que se trataba de un robo. Negó haber arrojado su moto contra un uniformado, indicando que el vehículo cayó durante el forcejeo.
Además, relató que fue golpeado durante el traslado, tanto dentro del móvil como en la vía pública e incluso en dependencias policiales. Según su testimonio, “recibió patadas, golpes de puño y habría sido desmayado tras una agresión”. Indicó que no realizó una denuncia formal por estos hechos por recomendación de sus allegados, aunque dejó asentada su versión en el expediente.
Un patrón de control y manipulación
Uno de los aspectos que más se destaca en la causa es el contexto de relaciones marcadas por la manipulación. Las denuncias describen situaciones en las que las víctimas habrían sido forzadas a realizar denuncias falsas y presionadas para mantener determinadas versiones.
En varios episodios, el imputado habría ejercido un fuerte control sobre los movimientos, decisiones y vínculos personales de las mujeres, incluyendo el manejo de sus teléfonos celulares.
Expertos que intervinieron en la causa advierten un patrón de violencia escalonada, que va desde agresiones verbales y amenazas hasta hechos físicos con lesiones certificadas. A esto se suma la existencia de medidas judiciales previas, órdenes de detención y allanamientos, reflejando la complejidad del caso.