Un docente catamarqueño trae desde España técnicas que revolucionarán la ciencia local
Un docente de la UNCA pasó un mes en España aprendiendo técnicas de biología molecular. ¿Qué descubrió en los líquenes catamarqueños que podría cambiar la ciencia local?
Un profesor de la UNCA pasó un mes en Valencia aprendiendo metodologías de biología molecular que prometen dar un salto cualitativo a los proyectos científicos de Catamarca. El viaje, financiado por un programa internacional, ya dio sus primeros frutos con el análisis de más de 50 muestras de líquenes.
Juan Martín Hernández, docente adjunto de la Facultad de Tecnología y Ciencias Aplicadas de la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA), realizó una estancia de investigación entre el 22 de junio y el 24 de julio en el laboratorio SYMBIOGENE del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva (ICBiBE) de la Universitat de València. La movilidad se enmarcó en el programa de la Asociación Universitaria Iberoamericana de Postgrado (AUIP).
¿Qué fue a hacer exactamente?
El objetivo principal fue incorporar metodologías avanzadas de biología molecular para caracterizar los hongos y algas que forman parte de los líquenes saxícolas de la provincia. Estas técnicas permitirán fortalecer las líneas de investigación del Grupo de Investigación en Biogeoquímica Ambiental (GIBiGeA), al que pertenece Hernández, y del Centro Regional de Energía y Ambiente para el Desarrollo Sustentable (CREAS-CONICET-UNCa).
Durante su estadía, trabajó bajo la supervisión de un equipo de primer nivel internacional: la Prof. Dra. Eva Barreno, la Prof. Dra. Patricia Moya, el Dr. Salvador Chiva y el biólogo Javier Guillamón. Este grupo es reconocido mundialmente por sus estudios sobre biodiversidad, evolución y biología molecular de líquenes, con un enfoque particular en las microalgas del género Trebouxia.
¿Qué resultados obtuvo?
Hernández procesó muestras recolectadas en distintas áreas de Catamarca. Inicialmente eran 30, pero durante el trabajo amplió el número a 53 para darle mayor representatividad al estudio. Los resultados fueron contundentes: se obtuvieron secuencias del micobionte en el 100% de las muestras y del fotobionte en 52 de las 53.
La única muestra que no dio secuencia de fotobionte resultó ser un cianolíquen, es decir, su simbionte fotosintético es una cianobacteria y no un alga verde, un hallazgo interesante para la investigación.
El investigador destacó que la aplicación de metodologías de extracción, amplificación y secuenciación permitió obtener resultados altamente satisfactorios. La identificación preliminar mediante BLAST y análisis filogenéticos ya permitió avanzar en la caracterización molecular de los líquenes de la región, generando una base de datos valiosa para futuros estudios.
¿Qué significa esto para Catamarca?
La estancia no solo aportó conocimientos técnicos, sino que consolidó vínculos de cooperación científica con la Universitat de València. Hernández explicó que esta colaboración tendrá continuidad con el envío de nuevas muestras para análisis molecular, lo que abrirá la puerta a publicaciones científicas conjuntas, proyectos de investigación y la formación de recursos humanos.
“La estancia consolidó la colaboración científica entre la Facultad de Tecnología y Ciencias Aplicadas, el CREAS y el grupo SYMBIOGENE”, afirmó el docente, remarcando el valor de la cooperación internacional para el desarrollo científico local.
Con esta experiencia, el GIBiGeA incorpora herramientas de vanguardia en biología molecular y bioinformática que fortalecerán las investigaciones sobre biodiversidad liquénica y biomonitoreo ambiental en la provincia. Sin dudas, un paso adelante para la ciencia catamarqueña.