Un domingo de contrastes: máquinas municipales en la puerta de un barrio privado mientras la periferia sigue bajo el barro
Un video muestra a camiones municipales trabajando en el acceso a un barrio privado mientras la periferia sigue inundada. ¿Qué hay detrás de este despliegue dominical?
Mientras cientos de familias de General Roca aún intentan secar sus casas y tapar pozos tras las lluvias de julio, un video que circula este domingo muestra a tres camiones municipales trabajando en el acceso al barrio del Jockey Club, donde reside la intendenta. La escena, registrada por un vecino, desató la indignación en las redes y reavivó el reclamo por la falta de respuestas en los barrios más castigados.
Las imágenes, captadas desde un auto, muestran a los camiones batea —uno de ellos con el logo del Municipio— y a personal de la comuna operando sobre la calle de tierra que bordea el asfalto, en pleno fin de semana. Mientras tanto, en sectores como Chacra Monte, Quinta 25 o Barrio Nuevo, el agua estancada y el barro espeso siguen siendo el paisaje cotidiano.
¿Qué se escucha en el video?
“Miren, la calle asfaltada. Acá tenemos una laguna, allá una laguna... y estos están trabajando acá para María Emilia, para la casa de María Emilia. Todo un despliegue un domingo, una vergüenza”, se escucha decir al autor de la grabación, que rápidamente se viralizó. Y remata: “Roca es un pozo y estos trabajan acá... qué bárbaro”.
Según los vecinos de la zona, el lugar donde se realizaban los trabajos es donde viviría la actual intendenta, lo que potenció el malestar. El contraste con la periferia no podría ser más marcado: mientras en el acceso al barrio privado las máquinas alisaban la calle, en otros puntos de la ciudad los propios vecinos tiran baldes de arena para intentar tapar pozos que se convierten en piletas, o usan botas de goma para poder salir a trabajar o llevar a los chicos a la escuela.
El reclamo de los barrios olvidados
“El Municipio solo aparece cuando hay elecciones”, recriminaba días atrás una vecina de Chacra Monte, cansada de vivir rodeada de agua y barro. En Quinta 25, la queja es similar: pozos que permanecen inundados días después de la lluvia, impidiendo el tránsito peatonal y vehicular, y reclamos a la comuna que no obtienen respuesta.
Un relevamiento de ANRoca en la zona norte (Barrio Nuevo, Fiske Menuco, Quinta 25) y en sectores como Chacra Monte, Alta Barda o Carlos Soria confirmó que el “despliegue dominical” no llegó a esos lugares. Las intensas lluvias de julio dejaron al descubierto, una vez más, el abandono de los barrios alejados del centro a la hora de sanear las consecuencias del temporal.
Mientras en la periferia el agua estancada y el barro espeso siguen siendo parte del paisaje diario —una situación agravada por un año de precipitaciones atípicas—, la prioridad de los arreglos durante el fin de semana parece haber estado enfocada en garantizar la transitabilidad en los accesos a los barrios privados. Una diferencia de gestión que, a los ojos de los vecinos afectados, resulta políticamente preferencial e injusta.