Un empleado de Musimundo perdió su trabajo tras 25 años y ahora no cobra su indemnización: “Jugaron sucio”
Un trabajador de 57 años denuncia que Musimundo lo dejó en la calle tras 25 años de servicio y ahora no le paga la indemnización. ¿Qué respuesta recibió del Ministerio de Trabajo?
Carlos Cardozo dedicó un cuarto de siglo a Musimundo y, a los 57 años, se quedó sin trabajo y sin cobrar la indemnización que le corresponde. Es uno de los seis exempleados de la sucursal de Eldorado que denuncian sentirse “estafados” por la empresa, que cerró el local y ahora los dejó “a la deriva”, mientras intentan saber si sus acreencias laborales fueron incluidas en el concurso de acreedores.
“Nos sentimos estafados porque están jugando con toda esa cantidad de gente. Somos seis personas que quedamos directamente a la deriva”, expresó Cardozo en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones.
El conflicto se destapó el 24 de junio, cuando el gerente regional se presentó en la sucursal y les entregó la documentación que comunicaba que la empresa prescindía de sus servicios. Según Cardozo, en ese momento les informaron que 45 de las 50 sucursales habían sido vendidas, mientras que otras cinco, entre ellas la de Eldorado, quedaban a la espera de definiciones.
Durante casi un mes, los trabajadores esperaron novedades, pero finalmente también se dispuso el cierre de esos locales, que incluían a Andresito, Aristóbulo del Valle, Punta Alta y Las Breñas. En julio, cobraron los salarios adeudados y, en el caso de Cardozo, también las vacaciones no utilizadas. Sin embargo, el problema se agravó con las indemnizaciones.
“Decidieron unilateralmente pagarnos en 12 cuotas”
Cardozo contó que la empresa, mediante una carta documento, estableció de manera unilateral que las indemnizaciones se pagarían en 12 cuotas. El primer pago estaba previsto para el 1° de agosto, pero llegada la fecha, no recibieron el dinero ni una comunicación formal que explicara la demora.
“Nos tuvimos que comunicar nosotros porque ni siquiera la empresa nos mandó una carta, un informe o un correo avisándonos que no podían pagar porque no contaban con ese dinero”, cuestionó. Desde entonces, tampoco obtuvieron respuestas de Recursos Humanos. “Nosotros escribimos, preguntamos qué está pasando y no nos contestan. No mandan ni una carta ni un correo, nada”, relató.
Ante esta situación, los trabajadores acudieron al Ministerio de Trabajo. Según Cardozo, una funcionaria rechazó la modalidad de pago impuesta por la empresa y envió una nueva carta documento intimando a que los pagos comenzaran dentro de las 48 horas. El exempleado aseguró que el plazo ya se cumplió y que hasta este viernes no habían recibido respuesta.
Cardozo explicó que el pago fraccionado de una indemnización debería surgir de un acuerdo entre las partes y formalizarse ante la autoridad laboral. “Si el patrón no tiene para pagarme el 100%, tiene que venir a hablar conmigo. Puede decirme que paga el 50% y el resto en cuotas, pero tiene que hacerse un acuerdo en el Ministerio de Trabajo, firmarse y después depositarse el dinero todos los meses”, planteó.
Seis trabajadores y hasta 25 años de antigüedad
El reclamo alcanza a seis empleados de la sucursal de Eldorado, todos en la misma situación y sin haber percibido sus indemnizaciones. Las antigüedades varían: Cardozo acumulaba 25 años en la empresa; otro de sus compañeros llevaba 23 años, otro 15, una trabajadora seis y los restantes tenían aproximadamente ocho y tres años.
Ahora, además del reclamo laboral, los exempleados intentan determinar su situación frente al concurso de acreedores que, según Cardozo, presentó la empresa. Esta semana prevén reunirse con un abogado para revisar la documentación y establecer si figuran efectivamente dentro de la nómina de acreedores.
Cardozo buscará comunicarse directamente con el síndico interviniente para verificar esa información. “Teóricamente el gerente regional dice que estamos, pero tampoco podemos confiar en su palabra”, sostuvo, y explicó que la desconfianza se debe a lo ocurrido durante las semanas previas al cierre, cuando recibieron versiones de que la empresa sería vendida y que ellos pasarían a trabajar para los nuevos propietarios conservando su antigüedad.
“Nos dijeron que la empresa se había vendido, que nosotros íbamos a pasar directamente con toda nuestra antigüedad a otra empresa y al final nos quedamos todos en la calle”, lamentó. Por eso, insistió en que ahora quieren comprobar documentalmente si sus créditos laborales están incorporados al proceso.
Los trabajadores también acudieron al Centro de Empleados de Comercio, donde Cardozo entregó documentación vinculada al concurso y los datos del síndico. Según contó, un abogado de la entidad quedó en comunicarse con un colega de Chaco para analizar la situación.
“A los 57 años se complica”
Más allá del reclamo económico, Cardozo describió el impacto personal de perder su trabajo después de un cuarto de siglo dentro de la misma empresa. Tiene 57 años y reconoció que volver a insertarse laboralmente a esa edad resulta difícil. Durante sus 25 años en Musimundo, aseguró, obtuvo premios y reconocimientos por sus resultados comerciales y llegó a ubicarse entre los vendedores con mejor desempeño de la empresa en el país. “Nunca dejé de superar mis objetivos. Fui uno de los mejores vendedores de Argentina”, recordó.
También repasó su compromiso laboral: nunca presentó certificados por enfermedad y continuó trabajando incluso después de sufrir distintos accidentes, entre ellos golpes en la columna y la rodilla y la fractura de un dedo mientras bajaba mercadería. “Nunca falté a mi trabajo. Ya era prácticamente parte de mi vida”, resumió.
Tras el cierre, comenzó a presentar sus antecedentes en otros comercios. Según contó, varias firmas de Eldorado conocen su trayectoria y lo tienen en consideración ante una eventual búsqueda de personal, aunque reconoció que actualmente las oportunidades son escasas. “Se complica. Varias casas comerciales me conocen y me ponen en primera plana para llamarme, pero en este momento no hay movimiento”, señaló.
En el plano familiar, Cardozo explicó que sus hijos ya son grandes: el mayor está casado, el menor tiene 22 años y está prácticamente recibido, mientras su hija se encuentra en New Kent. Esa situación, admitió, representa al menos una tranquilidad en medio de la incertidumbre laboral.
“Pasamos 2001, la pandemia y seguimos trabajando”
Hacia el final de la entrevista, Cardozo se emocionó al recordar los años atravesados dentro de la empresa y cuestionó la manera en que, según su relato, terminó la relación laboral. “La verdad es que jugaron sucio. Eso es lo que más nos molesta a todos”, expresó. Y resumió sus 25 años de historia con Musimundo en una frase: “Nosotros pasamos las mil y una. Pasamos 2001, la pandemia, seguimos trabajando y, de repente, nos dejan así”.
Para Cardozo, la impotencia no surge solamente de haberse quedado sin empleo y no haber percibido todavía su indemnización, sino también de la falta de un interlocutor de la empresa que dé respuestas sobre qué ocurrirá de ahora en adelante. A los 57 años, después de dedicar 25 a la misma firma, ahora espera que se defina el pago que reclama junto a sus compañeros y que puedan confirmar, además, cuál es su situación dentro del proceso de acreedores.