Un empleado de tarjeta y una mujer con documentos ajenos: las dos caras de la estafa que crece en la provincia
Dos causas judiciales revelan cómo un empleado de Tarjeta Naranja y una mujer que encontró documentos perdidos desangraron cuentas ajenas. ¿Qué medidas tomaron las autoridades?
Dos investigaciones judiciales en Tucumán exponen el avance de las estafas y la suplantación de identidad, con modalidades que van desde el uso de tarjetas olvidadas hasta fraudes por más de $15 millones.
La primera causa, a cargo de la Unidad Fiscal de Usurpaciones, Estafas y Cibercriminalidad II (fiscal Fernando Blanno), tiene como acusado a un empleado de Tarjeta Naranja. Según la acusación, el 12 de febrero de 2025, una mujer olvidó su tarjeta de crédito tras recibir asistencia en una terminal de autoconsulta de la sucursal de calle Congreso al 32. El trabajador se habría quedado con el plástico y, durante los diez días siguientes, realizó 24 compras en distintos comercios. Los investigadores detectaron dos consumos simulados en un negocio de su propiedad llamado “NARANJX DRINK MASTER”, usando el sistema de pago “toque”. El perjuicio económico se estimó en $2.153.104.
La maniobra se repitió al día siguiente: el 13 de febrero de 2025, otra clienta olvidó su tarjeta tras ser asistida por el mismo empleado. El acusado habría usado el plástico para comprar en un bar y concretar dos operaciones ficticias mediante su propia terminal de cobro. El daño en este caso alcanzó los $465.700. Ambas pérdidas fueron absorbidas por Tarjeta Naranja S.A.U.
El Ministerio Público Fiscal imputó al empleado por defraudación mediante uso de tarjeta de crédito hurtada en concurso real. En una audiencia del 20 de mayo, la auxiliar fiscal Natalia Carabajal presentó un acuerdo de suspensión de juicio a prueba. Como condiciones, el acusado deberá cumplir reglas de conducta por un año, realizar tareas comunitarias en la Fundación Mate Cocido y pagar una reparación económica de $1.300.000.
¿Qué pasó con la mujer que usó documentos perdidos?
La segunda investigación, bajo la Unidad Fiscal de Usurpaciones, Estafas y Cibercriminalidad I (fiscal Diego López Ávila), apunta a una mujer acusada de utilizar documentación extraviada para cometer fraudes. Según la reconstrucción fiscal, el 26 de enero de 2026, la víctima perdió un portadocumentos con su DNI y una tarjeta mientras compraba en la zona de El Bajo. La acusada habría encontrado esos elementos y, en lugar de devolverlos, inició una serie de operaciones usando la identidad ajena.
Entre el 27 de enero y el 8 de mayo, habría realizado compras presenciales y virtuales, solicitado préstamos personales, obtenido tarjetas de crédito, gestionado créditos para productos electrónicos y concretado extracciones bancarias haciéndose pasar por la víctima. El daño económico supera los $15 millones. Días atrás, el auxiliar fiscal Rogelio Rodríguez del Busto le formuló cargos por apropiación de cosa perdida, defraudación mediante uso de tarjeta de compra, estafa por suplantación de identidad, falsificación de instrumento privado y utilización de documento de identidad ajeno.
¿Cómo prevenir y qué hacer ante una estafa?
Especialistas advierten sobre el crecimiento de estos delitos impulsados por la digitalización. La comisario Yolanda Álvarez, titular de la División Delitos Telemáticos, explicó que los delincuentes usan información personal obtenida previamente para asumir identidades. “Pueden solicitar préstamos, abrir cuentas, realizar compras o acceder a billeteras virtuales en nombre de la víctima”, señaló.
La abogada Gabriela Catalán indicó que mucha información personal se encuentra fácilmente en internet, facilitando la creación de billeteras virtuales falsas y cuentas bancarias para triangular dinero. El abogado Sebastián Bauque vinculó la expansión de estos delitos con la digitalización financiera: “Hoy se puede pedir un préstamo o abrir una cuenta desde un teléfono. Ya no hace falta ir a un banco”. Añadió que los delincuentes se benefician de la dificultad para rastrear movimientos y de que muchas víctimas no denuncian montos pequeños.
Los especialistas coinciden en que la escasa educación digital es una debilidad. Catalán habló de una “preocupante asimetría” entre el avance tecnológico y las herramientas de investigación. “Los delincuentes operan en el anonimato y modifican sus estrategias en días, mientras los procesos judiciales pueden demorar meses”, afirmó. También mencionó que la digitalización dejó “en off side” a personas mayores o con poco manejo de homebanking.
Álvarez sostuvo que bancos y plataformas digitales deben reforzar controles de seguridad. Catalán agregó que las entidades deberían identificar movimientos anómalos, como préstamos elevados o transacciones incompatibles con el perfil del cliente. Ante una posible estafa, recomiendan bloquear tarjetas y cuentas de inmediato, conservar mensajes y registros, y denunciar ante la Policía o el Ministerio Público Fiscal. El secretario de Participación Ciudadana, José Farhat, afirmó: “Lo importante es actuar rápidamente”. También sugirió informar a las entidades bancarias y recurrir a Defensa del Consumidor si hay fallas de seguridad.