Un error de EDET mandó 383 voltios a una casa: la Justicia la condenó a pagar más de $10 millones
¿Una conexión mal hecha puede terminar en una condena millonaria? A EDET le costó más de $10 millones después de que un error de sus operarios mandara 383 voltios a una casa. ¿Qué dijo la Justicia sobre el intento de la empresa de culpar al robo de cables?
La Justicia tucumana volvió a poner a EDET S.A. contra las cuerdas. Esta vez, el problema no fue una factura abultada ni un corte prolongado: un error de sus operarios envió una descarga de 383 voltios a una vivienda, quemó artefactos y puso en riesgo a una familia entera.
El hecho ocurrió en noviembre de 2023, cuando técnicos de la distribuidora llegaron al domicilio de Mirta Susana Perosa para restablecer el suministro tras un robo de cables. Pero en lugar de hacer una conexión segura, vincularon la casa a una línea de 383 voltios, muy por encima de los 220 voltios que establece la norma para el uso doméstico.
La sobretensión afectó de inmediato la instalación eléctrica y destruyó electrodomésticos, cables, un lavarropas y una impresora. El daño material, sin embargo, fue solo la punta del iceberg: una descarga de esa magnitud pudo haber provocado un incendio, una electrocución o una tragedia dentro del hogar.
La defensa de EDET y el fallo
Cuando Perosa demandó por daños y perjuicios, la empresa intentó desligarse. Sostuvo que el origen del problema había sido el robo de cables por parte de terceros y trató de encuadrar el episodio como un “caso fortuito”. Además, aseguró que las reparaciones que había hecho antes sobre algunos artefactos eran simples “cortesías comerciales”, para que no se tomaran como un reconocimiento de responsabilidad.
Pero esa estrategia no convenció al Juzgado Civil y Comercial Común de la X Nominación de Tucumán. El tribunal rechazó los argumentos de la distribuidora y determinó que la conexión equivocada fue responsabilidad de la empresa. En la sentencia, recordó que EDET tiene una obligación de seguridad y de resultado con sus usuarios: no alcanza con dar electricidad, sino que debe hacerlo de forma adecuada, estable y sin que el servicio se convierta en una amenaza.
La conducta fue calificada como una “culpa grave”. El fallo consideró que se vulneró el derecho constitucional de la consumidora a recibir un trato digno y que la empresa incumplió la Ley de Defensa del Consumidor.
Las cifras de la condena
Por el daño material, EDET deberá pagar $1.096.884,50 para cubrir los cables, el lavarropas y la impresora destruidos. A eso se suman $2.420.694 por daño moral, un monto que la Justicia calculó con el llamado “precio del consuelo”, tomando como referencia el valor de un viaje para dos personas a las Cataratas del Iguazú.
La parte más fuerte llegó con el daño punitivo: una multa de $6.582.948, equivalente a cuatro canastas básicas totales del INDEC. Así, el resarcimiento inicial supera los $10,1 millones, aunque la cifra final será mayor porque la sanción fue considerada una deuda de valor y deberá actualizarse según el costo de las canastas al momento del pago.
El fallo no solo obliga a la empresa a pagar. También deja una advertencia clara: el robo de cables no puede usarse como excusa para tapar una conexión negligente. El hecho externo pudo explicar por qué los operarios fueron al domicilio, pero no justifica que hayan restablecido el servicio de una manera tan peligrosa.
Lo ocurrido expone una falla inadmisible en una distribuidora eléctrica: el personal que debía solucionar un problema terminó generando otro mucho más serio. EDET tenía que devolverle la seguridad a esa vivienda, pero hizo lo contrario: metió una tensión devastadora y dejó a una familia expuesta a una posible tragedia.