Un escritor santiagueño ilumina la memoria: “No podemos dejar que se apague la llama del recuerdo”
¿Cómo se mantiene viva la memoria de un país? Un escritor santiagueño, cuya vida fue atravesada por la tragedia, da una respuesta poderosa tras los actos del 24 de marzo y revela el refugio que encontró frente al dolor.
En una entrevista conmovedora, el escritor santiagueño Adolfo “Bebe” Ponti compartió su experiencia personal y un mensaje urgente sobre la memoria colectiva, tras participar de los actos por un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976. Con una plaza llena de jóvenes, Ponti destacó la importancia de mantener viva la historia y encontró en el arte un refugio contra el olvido.
“Quiero alumbrar la memoria para que no se apague nunca la llama del recuerdo”, fueron las primeras palabras que expresó Adolfo “Bebe” Ponti al regresar de la plaza. El reconocido autor describió una jornada cargada de emoción, donde la fuerte presencia de las nuevas generaciones le dio un significado especial al acto de conmemoración.
Para Ponti, esta fecha tiene un peso personal insoslayable. Su historia está marcada por la desaparición forzada de su hermana, Sara Isabel Ponti, en el año 1979. Este dolor familiar transformó el 24 de marzo en una fecha de profundo significado, no solo para él, sino como un recordatorio colectivo de lo que el país vivió.
El arte como resistencia frente al horror
Durante la charla en el programa “Pago Donde Nací” de Radio Panorama, el escritor reflexionó sobre los mecanismos de resistencia durante los tiempos más oscuros. Ponti sostuvo que el arte, la música y la poesía funcionaron como refugios esenciales.
Recordó el papel fundamental de referentes culturales como León Gieco, Víctor Heredia, Mercedes Sosa y Charly García. “Las manifestaciones culturales permiten resistir desde la belleza y expresar lo más profundo del alma”, afirmó con convicción.
Este pensamiento va más allá de una reminiscencia histórica; para él, es una herramienta vigente. Ponti hizo un llamado a no bajar los brazos en la defensa permanente de la democracia y los derechos humanos, entendiendo que la memoria es un ejercicio activo y diario.
El escritor, con una extensa trayectoria académica y profesional, subrayó que el compromiso con la verdad y la justicia es un legado que debe transmitirse. Valoró especialmente ver a tantos jóvenes en la plaza, interpretándolo como una señal de que el recuerdo de las víctimas de la dictadura sigue vivo y se renueva.