Un espectáculo natural único se despliega en un lago con un pasado trágico
Entre ruinas y salinas, un lago con una historia de inundación esconde un espectáculo natural que atrae a visitantes de todo el país. ¿Qué hace de este lugar el hábitat perfecto para una de las colonias más grandes del continente?
Un paisaje cautivante entre ruinas y salinas alberga una de las colonias de flamencos más importantes del continente. A orillas de Lago Epecuén, junto a la ciudad de Carhué, se despliega uno de los espectáculos naturales más impactantes de la provincia: el avistaje de flamencos australes.
Este espejo de agua es famoso por haber cubierto al antiguo pueblo turístico tras una inundación histórica. Actualmente, entre ruinas, árboles petrificados y extensiones salinas, habita una de las colonias de flamencos más importantes del continente.
¿Por qué este lago es ideal para los flamencos?
El flamenco austral encuentra en Epecuén un hábitat ideal. Las aguas hipersalinas, diez veces más saladas que el mar, favorecen el desarrollo de pequeños crustáceos que constituyen su alimento principal.
Este alimento es el que les otorga ese característico tono rosado a las aves. El lago alberga la segunda colonia de flamencos más grande de América, convirtiéndolo en un sitio de gran valor ambiental.
¿Cómo se puede observar este fenómeno?
Las salidas de avistaje son organizadas durante todo el año por la Secretaría de Turismo local junto a guardaparques. Estas actividades permiten a visitantes y grupos educativos acercarse a este fenómeno natural.
En silencio, recorriendo pasarelas o las zonas bajas de la laguna, es posible contemplar bandadas elevándose, aves alimentándose con movimientos o simplemente descansando. La experiencia se realiza respetando el entorno natural de las aves.
¿Qué reconocimiento tiene este ecosistema?
El valor ambiental del lugar se celebra cada 29 de agosto en el distrito de Adolfo Alsina, donde se conmemora el Día del Flamenco. Esta fecha reconoce la importancia de este ecosistema como uno de los principales sitios de nidificación del mundo.
La combinación de un pasado trágico con un presente de conservación natural hace de Lago Epecuén un destino único en la región.