Un estudio revela el sorprendente vínculo entre tener un gato y un riesgo mucho menor de morir por infarto
Un estudio científico analizó a miles de personas y descubrió una diferencia impactante en la salud cardíaca entre quienes tenían gatos y quienes no. Los detalles de esta investigación que podría hacer que mires a tu mascota de otra manera.
Una investigación científica de la Universidad de Minnesota arrojó un hallazgo que podría cambiar la forma en que vemos a nuestras mascotas. Las personas que tuvieron gatos presentaron un riesgo de muerte por infarto aproximadamente un 37% menor en comparación con quienes nunca convivieron con uno.
El trabajo, de carácter observacional, analizó datos de 4.435 personas en Estados Unidos para llegar a esta conclusión. Si bien los investigadores advierten que no se puede hablar de una relación directa de causa y efecto, los números son lo suficientemente llamativos como para prestarles atención.
De la muestra total, 2.435 individuos habían tenido o tenían gatos como mascota. El seguimiento reveló una diferencia significativa en los fallecimientos por problemas cardíacos entre ambos grupos.
¿Qué mostraron los números concretos?
Entre quienes nunca tuvieron un felino en su hogar, se registraron 115 muertes por infarto. Por el contrario, en el grupo de los dueños de gatos (actuales o pasados), esa cifra se redujo notablemente a 46 casos.
Esta asociación se mantuvo incluso después de que los científicos ajustaran los resultados teniendo en cuenta múltiples variables. Factores como la edad, el sexo, el hábito de fumar, la presión arterial, el colesterol, la diabetes y el índice de masa corporal fueron considerados, y aun así la correlación persistió.
La hipótesis detrás del beneficio cardíaco
¿Cómo se explica esta posible conexión? Los autores del estudio plantean una teoría centrada en el manejo del estrés. Sugieren que la convivencia con mascotas, en este caso gatos, podría ayudar a reducir los niveles de estrés y la presión arterial, dos factores de riesgo clave para la salud del corazón.
Esta idea no surge de la nada. Los investigadores señalan que trabajos científicos previos ya habían asociado la presencia de animales de compañía con una mejoría en las respuestas del sistema nervioso autónomo frente a situaciones estresantes, como el frío o tareas cognitivas demandantes.
Cualquier factor social que contribuya a bajar el estrés, argumentan, tiene el potencial de reducir eventuales eventos cardiovasculares. La compañía de un gato, con su carácter a menudo tranquilo y sus ronroneos, encajaría en esta categoría.
Un hallazgo observacional, pero prometedor
Es crucial entender la naturaleza de este estudio. Los propios autores aclaran que se trata de una investigación observacional. Esto significa que, si bien encontró una correlación estadística sólida, no puede probar de manera definitiva que tener un gato sea la causa directa de la reducción en el riesgo de infarto mortal.
Podrían existir otros factores no medidos que influyan en ambos aspectos. Por ejemplo, cierto tipo de personalidad o estilo de vida que predisponga tanto a tener mascotas como a tener una mejor salud cardiovascular.
Sin embargo, el trabajo cumple un rol importante: volver a poner el foco en el impacto que la compañía animal puede tener sobre nuestro bienestar, específicamente en la salud del corazón. Los resultados invitan a profundizar en esta línea de investigación para buscar mecanismos más concretos.
Mientras la ciencia avanza para desentrañar este vínculo, el estudio de la Universidad de Minnesota ofrece un dato esperanzador para los millones de amantes de los felinos en el mundo, sugiriendo que el ronroneo de un gato podría ser más beneficioso de lo que imaginamos.