Un excombatiente de Malvinas revela el doloroso regreso: “No nos quería nadie”
¿Cómo fue el regreso de los jóvenes que combatieron en Malvinas? Un veterano cuenta la cruda realidad que enfrentaron y cómo construyeron un espacio que hoy transforma vidas.
José María “Coty” Lambertini, veterano de la Guerra de Malvinas, compartió un testimonio crudo sobre su experiencia en 1982 y la lucha posterior junto a otros exsoldados en Mar del Plata. En el marco de un nuevo aniversario del conflicto, el excombatiente detalló el difícil camino recorrido desde su retorno, marcado por el rechazo social y la creación de un centro que hoy es un pilar comunitario.
En diálogo con C5N, tras el acto central realizado en el cenotafio de la ciudad, Lambertini destacó la participación masiva de la comunidad. “Para nosotros este día es muy emocionante porque comienza con una vigilia multitudinaria y el acto es multitudinario”, señaló. Agregó que “eso significa que toda la sociedad de Mar del Plata se hace presente. Ahí se cierran las grietas”.
El exsoldado recordó que, al volver de la guerra, la realidad era muy distinta. “Apenas volvimos no sabíamos para dónde ir”, afirmó con crudeza. Explicó que “éramos chicos de 19 años, colimbas, y no nos quería nadie: ni la sociedad ni los militares”.
En ese contexto difícil, Lambertini relató cómo surgió el Centro de Ex Soldados Combatientes. “Nos encontramos en el ’83, empezamos a pensar qué hacer y al año siguiente nos prometimos volver cada 2 de abril”, contó. Detalló que “con nuestras propias manos hicimos el monumento y formamos el centro, junto a los padres de los caídos”.
¿Cómo creció la institución?
El veterano remarcó el crecimiento impresionante de la organización que ayudaron a fundar. “Es un edificio de 1.200 metros cuadrados que cumple funciones sociales, de salud, deportivas”, sostuvo. Añadió que “es impresionante la relación que tenemos con la comunidad”, destacando la transformación desde aquellos primeros días de rechazo.
Sobre su experiencia personal durante el conflicto, Lambertini fue contundente. “Tenía apenas 19 años”, reveló. Confesó que “no estaba preparado ni física, ni psicológica, ni técnicamente. Me tuve que hacer sobre la marcha”.
Uno de los momentos más duros que recordó fue la despedida de su familia antes de partir. “Nos dieron dos días para despedirnos”, contó. Relató que “decirles que me iba a la guerra fue terrible. Era todo llanto. Yo era el menor de cuatro hermanos”.
Finalmente, el excombatiente dejó una definición que resume el impacto profundo de aquel conflicto. “Una guerra es una tortura”, afirmó. Concluyó diciendo: “Frío, hambre, terror, muerte. Eso fue Malvinas para nosotros”.
