Un exmilitar condenado a 12 años por robar la identidad del nieto recuperado N.º 128
¿Qué secreto escondía el excapitán? La historia del nieto recuperado N.º 128 y la condena que cayó 50 años después.
El Tribunal Oral Federal de Tucumán dictó una pena de 12 años de prisión contra el excapitán de Inteligencia Carlos Alberto Vega por su rol en la sustracción de Marcos Eduardo Ramos, el nieto recuperado N.º 128, y de su hermano Elías Ismael Suleimán. Los hechos fueron considerados delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar.
¿Quiénes dictaron la sentencia?
Las juezas Ana Carina Farías y Cristina Edith Giordano, junto al juez Federico Bothamley, fueron los encargados de resolver el caso. El Ministerio Público Fiscal, representado por el fiscal Pablo Camuña, la auxiliar fiscal Valentina García Salemi y el fiscal coadyuvante Patricio Rovira, había pedido una pena mayor: 17 años de prisión efectiva.
Vega fue hallado culpable como partícipe necesario de los delitos de sustracción, retención y ocultamiento de menores de 10 años. También se lo condenó por hacer incierto el estado civil de Suleimán y alterar el de Ramos. Sin embargo, el tribunal resolvió que la pena se cumpla con monitoreo electrónico, en lugar del encierro en una unidad penitenciaria que solicitó la fiscalía.
Las reparaciones y medidas de justicia
El tribunal hizo lugar al pedido de reparación integral para las víctimas y le pidió al Ministerio de Justicia de la Nación que gestione las medidas previstas en las leyes reparatorias. Además, ordenó garantizar la continuidad de los tratamientos psicológicos de Marcos y Elías.
En la resolución, los jueces reconocieron que “la búsqueda e identificación de las personas apropiadas durante el terrorismo de Estado constituye una obligación permanente del Estado argentino”. También recomendaron al Poder Ejecutivo Nacional asegurar las políticas públicas de identidad, fortalecer el Banco Nacional de Datos Genéticos y la CONADI, y preservar los archivos documentales.
El secuestro que marcó sus vidas
En diciembre de 1976, Marcos Eduardo Ramos tenía apenas cinco meses y su hermano Elías, ocho años. Ambos fueron secuestrados por personal militar en una vivienda del barrio San Cayetano, en San Miguel de Tucumán. Su madre, Rosario del Carmen Ramos, militante del PRT-ERP, había sido secuestrada por tercera vez y permanece desaparecida.
Tras el operativo, los hermanos fueron llevados a un inmueble en Tafí Viejo donde había otros niños. Allí los separaron y no volvieron a verse. Elías fue trasladado a una casa en la capital tucumana, donde sufrió maltratos y amenazas. A los 8 años logró escapar y reencontrarse con su familia. En 1999 se presentó ante la CONADI y relató lo ocurrido.
Marcos, en tanto, fue entregado a Víctor Lucio Sánchez, alias “Pecho i Tabla”, un agente civil de inteligencia vinculado al Destacamento de Inteligencia N.º 142. Según la acusación, Sánchez obtuvo su cargo con el “aval ideológico y moral” de Vega, quien tenía responsabilidades en el centro clandestino “Arsenal Miguel de Azcuénaga”.
El niño fue inscripto falsamente como Marcelo Ariel Sánchez, hijo biológico de Sánchez e Ilda Agustina Sánchez, con fecha de nacimiento 17 de marzo de 1977. En el mismo operativo también fueron secuestrados Hugo Demetrio Castro y su hijo Juan Carlos, de 12 años. Los restos de Hugo fueron identificados en el Pozo de Vargas; su hijo recuperó la libertad meses después.
El alegato que estremeció al tribunal
En su alegato del 8 de julio, el fiscal Pablo Camuña destacó el reencuentro de los hermanos tras más de cuatro décadas. “Nadie hubiera pensado que se produciría el reencuentro entre dos hermanos que fueron separados hace más de 40 años, con la recuperación de identidad de Marcos, y ahora además con el enjuiciamiento de uno de los responsables de ese hecho”, afirmó.
Camuña puso énfasis en el testimonio de Elías, quien a los ocho años cargó al bebé en brazos durante el traslado. Sostuvo que los represores repartieron el destino de los hermanos “como si fueran un botín de guerra”.
La auxiliar fiscal Valentina García Salemi planteó la probabilidad de que Marcos haya pasado por el Arsenal Miguel de Azcuénaga y fuera usado como presión contra su madre. Definió esa hipótesis como parte del “rompecabezas del terror” y consideró que la apropiación no pudo ocurrir sin el conocimiento de los superiores, incluido Vega.
La restitución de la identidad
Poco antes del juicio, en junio de 2026, la Oficina de Derechos Humanos de Tucumán notificó a Marcos el resultado de los estudios de ADN del Banco Nacional de Datos Genéticos. La prueba confirmó su vínculo biológico paterno con Pastor Dante Campos, con una compatibilidad del 99,99%.
Marcos ya había recuperado su identidad materna en agosto de 2018. Con este nuevo estudio, pudo restablecer plenamente su identidad y reencontrarse con otra parte de su familia biológica casi 50 años después.