Un expanadero de 65 años dejó helado al jurado de “Es mi sueño” con una confesión inesperada
Un expanadero de 65 años conmovió al jurado de “Es mi sueño” con una historia de vida increíble. ¿Qué secreto reveló que dejó a todos sin palabras y le valió una ovación unánime?
El estreno del talent show Es mi sueño en eltrece tuvo un momento que quedará grabado a fuego, protagonizado por Rubén de la Cruz, un hombre de 65 años cuya historia de vida y su potente voz conmovieron a todos. Su revelación sobre cómo empezó a cantar dejó sin palabras a Abel Pintos, La Mona Jiménez, Jimena Barón y Joaquín Levinton.
Antes de entonar una sola nota, Rubén compartió con el jurado y el público un relato íntimo y lleno de sacrificio. Contó que trabajó como panadero hasta que un accidente laboral lo obligó a retirarse. “Fui panadero hasta que me agarré la mano con la máquina y me retiré”, explicó con sencillez.
El giro en su vida llegó tarde, pero con una motivación poderosa: el amor. Reveló que recién a los 48 años se animó a explorar su talento musical, y lo hizo para sorprender a su esposa en su aniversario de bodas.
El secreto que guardó por años
“Dije ‘le regalo algo que a mí me produzca sacrificio'”, recordó Rubén sobre el plan para su esposa. Arrancó aprendiendo en secreto “Hasta el Cansancio”, de Los Guaraníes. A los seis meses, organizó una reunión familiar.
“Invité a los que me enseñaban a escondidas a cantar. Hicieron su show y después le canté esa canción a mi señora. Todo el mundo llorando, mujer, hija, nietos… Ahí blanqueé que me gustaba cantar y empecé… Y aquí estoy”, relató, visiblemente emocionado ante las cámaras.
Una ovación que lo dijo todo
Cuando finalmente llegó el momento de la verdad, Rubén dejó atrás los nervios y se transformó. Tomó el escenario con una seguridad pasmosa para interpretar “Te quiero, te quiero”, el inmortal clásico de Nino Bravo.
Su voz potente y llena de sentimiento no solo impactó, sino que su carisma desbordó. En un gesto que arrancó suspiros, se acercó a Jimena Barón y le regaló una rosa, conquistando por completo al estudio.
La reacción del jurado fue inmediata y unánime. “¡Este canta hace 40 años! ¡No puede ser!”, exclamó La Mona Jiménez, asombrado por el registro vocal y la soltura escénica del participante. La tribuna y los demás jueces estallaron, coreando “¡Mentiroso!” entre risas y aplausos, en un festejo al talento que parecía escondido.
El resultado no podía ser otro. Los cuatro integrantes del jurado, Abel Pintos, La Mona Jiménez, Jimena Barón y Joaquín Levinton, accionaron la palanca dándole el voto positivo. Con esto, Rubén de la Cruz avanza en la competencia y sigue en la carrera por el gran premio final de 100 millones de pesos.
¿Cómo sigue la competencia?
Es mi sueño, conducido por Guido Kaczka, reúne a más de 200 participantes de todo el país. Cada voto positivo, como el que recibió Rubén, desbloquea un escalón rumbo al anhelado “Palco del Ópera”.
Los seleccionados deberán volver a cantar y serán evaluados con puntajes del 1 al 100, en una etapa que irá depurando a los concursantes hasta dejar solo a ocho finalistas.
La gran definición del programa tendrá lugar en uno de los escenarios más emblemáticos: el Teatro Ópera de la Ciudad de Buenos Aires. Será allí donde el público tendrá la última palabra y elegirá al gran ganador, quien no solo se llevará la millonaria suma sino que cumplirá el sueño de convertirse en una estrella de la música.