Un expanadero de 65 años hizo algo en “Es mi sueño” que dejó al jurado sin palabras
Un expanadero de 65 años reveló un secreto que guardó por años frente al jurado de “Es mi sueño”. Lo que hizo después dejó a La Mona Jiménez gritando una frase que todos repitieron.
El estreno del nuevo programa de Guido Kaczka por Eltrece, “Es mi sueño”, estuvo cargado de momentos que conmovieron hasta las lágrimas. Una presentación en particular, la de un hombre de 65 años con una historia de vida increíble, logró lo impensado: unir en emoción a Abel Pintos, La Mona Jiménez, Jimena Barón y Joaquín Levinton.
La noche arrancó con fuerza cuando Ángel Acuña se paró frente al exigente jurado. Su objetivo era claro: conseguir un lugar entre los ocho participantes que actuarán en el Teatro Ópera. Para ello, eligió interpretar “Universo Paralelo”, del cantante Nahuel Pennisi.
Su voz y su interpretación tuvieron un efecto inmediato. La reacción más visible fue la de Jimena Barón, quien no pudo contener el llanto. “En realidad no sé por qué estoy llorando yo, vos sí, porque sos el que quiso participar, pero sos el primer participante que me dio piel de gallina”, confesó la artista, aún emocionada.
¿Qué vio Jimena Barón en sus ojos?
Jimena intentó explicar el motivo de su conmoción, yendo más allá de lo técnico. “No se trata siempre de cantar bien. No conozco tu historia. Cuando entraste vi que tenés como los ojitos con mucha luz, muy brillantes, y después cantaste y… no sé, me parecés precioso, tenés una voz hermosa y tenés ángel, que a veces se tiene talento, y no ángel”, le dijo al concursante.
Abel Pintos sumó sus elogios, destacando la conexión emocional del participante. “Sos un encanto, Ángel, sos tierno, tenés muy conectado tu canto con esa ternura que traés en tu corazón. Emociona tu emoción, pero emociona tu forma de cantar. Te felicito. Sos un cantante increíble y sobre todo muy emocionante”, afirmó el cantante.
La historia del panadero que sorprendió a todos
Sin embargo, el momento que verdaderamente capturó la esencia del programa llegó con Rubén de la Cruz. Este hombre de 65 años, ex panadero, se presentó con una humildad que contrastó con el talento que luego demostraría. Antes de cantar, compartió su conmovedor relato.
“Fui panadero hasta que me agarré la mano con la máquina y me retiré”, contó Rubén, revelando el accidente que cambió su rumbo laboral. Pero su verdadera pasión se despertó mucho después, a los 48 años, y por una razón de amor.
Motivado por sorprender a su esposa en su aniversario de bodas, decidió regalarle algo que le implicara un sacrificio personal. “Arranqué con la canción *Hasta el Cansancio*, de Los Guaraníes. Y a los seis meses invité a los que me enseñaban a escondidas a cantar. Hicieron su show y después le canté esa canción a mi señora. Todo el mundo llorando, mujer, hija, nietos… Ahí blanqueé que me gustaba cantar y empecé… Y aquí estoy”, relató, visiblemente emocionado ante el jurado.
El impacto de su interpretación y la reacción de La Mona
Cuando llegó el momento de la verdad, Rubén eligió un clásico: “Te quiero, te quiero”, de Nino Bravo. Su interpretación fue tan potente y segura que dejó atónito al jurado. No solo por su voz, sino también por su carisma en el escenario, que incluyó el gesto de regalarle una rosa a Jimena Barón.
La reacción de La Mona Jiménez fue instantánea y contundente. “¡Este canta hace 40 años ¡No puede ser!”, exclamó el mítico cantante de cuarteto, sorprendido por el registro vocal y la soltura de Rubén. La incredulidad y la alegría se apoderaron del estudio.
El resto del jurado y el público en la tribuna se sumaron a la celebración, coreando “¡Mentiroso!” entre risas y aplausos, en un gesto cariñoso que reconocía el enorme talento que el expanadero había mantenido casi en secreto durante años.
El desenlace era inevitable. Los cuatro miembros del jurado, unánimes, accionaron la palanca que le dio el voto positivo a Rubén de la Cruz. Con esto, el hombre de 65 años aseguró su lugar para seguir compitiendo en el ciclo conducido por Guido Kaczka, donde el ganador final se llevará un premio de 100 millones de pesos.
El estreno de “Es mi sueño” demostró que, más allá de las notas perfectas, son las historias humanas y la emoción auténtica las que pueden robarse el show y unir a un jurado de estilos tan diversos.