Un experto tucumano revela la verdadera causa de las inundaciones que golpean a Santiago del Estero
Un investigador del CONICET rompe el silencio y explica por qué las inundaciones en el norte son cada vez peores. ¿Estamos preparados para lo que se viene?
Las intensas lluvias que azotaron al norte argentino no son un hecho aislado, sino parte de un patrón climático que se agrava año tras año. Sergio Giorgeff, geólogo e investigador del CONICET, analizó en profundidad el fenómeno que afectó a Tucumán y a localidades santiagueñas, advirtiendo sobre un futuro con eventos aún más extremos.
En diálogo con el programa “Libertad de Opinión”, el especialista explicó que las inundaciones recientes son el resultado de un proceso complejo que combina factores naturales con una fuerte intervención humana sobre la Cuenca Salí-Dulce. Según sus estudios, desde hace casi 30 años se registra un incremento sostenido de las precipitaciones, lo que impacta directamente en la dinámica del río.
¿Por qué los diques ya no alcanzan?
Giorgeff fue contundente al señalar que la infraestructura actual de contención está desbordada. Los diques construidos desde la década del 60 fueron diseñados para condiciones climáticas que ya no existen. “Hoy no están respondiendo”, afirmó el investigador, subrayando la urgencia de adaptar las obras a esta nueva realidad.
El problema se potencia aguas abajo, donde las crecidas del río impactan con fuerza en Santiago del Estero. El geólogo indicó que los episodios son cada vez más recurrentes y se dan sobre una cuenca ya modificada, lo que agrava las consecuencias para las poblaciones locales.
La mano del hombre en el desastre
Más allá de la lluvia, Giorgeff puso el foco en problemas estructurales de la región. La deforestación y el avance de la frontera agrícola han reducido drásticamente la capacidad del suelo para absorber agua. Esto genera un mayor escurrimiento superficial que termina en desbordes.
Como solución, el experto planteó que no basta con obras de cemento. Es fundamental combinar estas acciones con soluciones ambientales a mediano y largo plazo. La reforestación, la mejora de los drenajes naturales y una gestión más eficiente del agua son claves para recuperar el equilibrio de la cuenca.
Una advertencia para el futuro
La advertencia final del investigador del CONICET es alarmante. Estos fenómenos no solo continuarán, sino que podrían intensificarse. “Cada evento supera al anterior”, afirmó Giorgeff, descartando la idea de que se trate de “lluvias extraordinarias” aisladas.
Frente a este escenario, subrayó la importancia crítica de la planificación. La ejecución de obras y medidas de mitigación debe realizarse durante los períodos secos, porque las lluvias, anticipó, volverán y podrían ser aún más intensas, configurando lo que él define sin dudas como un nuevo patrón climático para la región.