Un fallo inédito en Flagrancia: por primera vez, una tobillera electrónica para un condenado por violencia de género
¿Sabías que un juez ordenó por primera vez en Flagrancia una tobillera electrónica para un condenado por violencia de género? Conocé los detalles de esta medida inédita.
La Justicia de San Juan sorprendió con una decisión que no tiene antecedentes en el sistema de Flagrancia: por primera vez, un condenado por violencia de género deberá usar una tobillera electrónica con dispositivo dual. La medida, que busca blindar a la víctima, se tomó en el marco de un juicio abreviado y marca un antes y un después en la protección judicial.
El protagonista es Gabriel Adrián Molina, quien recibió una pena de tres años de prisión condicional por amenazas coactivas agravadas. El hombre admitió su responsabilidad en un violento episodio que ocurrió el pasado 2 de agosto en una vivienda de Rivadavia, y ahora deberá cumplir estrictas reglas de conducta.
¿Qué implica el dispositivo dual?
El sistema de dispositivo dual es una herramienta tecnológica que combina dos equipos electrónicos. Por un lado, el agresor lleva una tobillera; por el otro, la víctima porta un botón antipánico. Ambos están geolocalizados y, si el agresor se acerca más de lo permitido, salta una alerta inmediata para que intervengan las autoridades.
Además de la tobillera, el juez Eugenio Barbera ordenó la prohibición de acercamiento a menos de 300 metros y la exclusión del hogar. Estas medidas estarán vigentes mientras dure la condena, una combinación que refuerza la protección de la víctima y deja en claro que la Justicia apuesta a la tecnología para prevenir nuevos episodios.
El contexto que cambió todo
La decisión no es casualidad. San Juan sigue conmocionado por el femicidio de Gemma Álvarez, un caso que puso en tela de juicio las herramientas de protección que otorga la Justicia. El presunto femicida tenía denuncias previas por amenazas y una restricción de acercamiento, pero no contaba con monitoreo electrónico. Ese vacío generó un fuerte debate y, en este contexto, el fallo en Flagrancia aparece como un giro contundente.
El fiscal Fernando Bonomo fue clave en esta causa: pidió que Molina siguiera con prisión preventiva hasta que le colocaran la tobillera, y el juez hizo lugar a ese pedido. Finalmente, el caso se resolvió mediante un juicio abreviado, un mecanismo que evita el juicio oral cuando el acusado reconoce el hecho y acuerda la pena con la Fiscalía.
Más allá de la sanción penal, lo que realmente marca un hito es la incorporación del monitoreo electrónico. Este fallo sienta un precedente en el sistema de Flagrancia y demuestra que la Justicia busca respuestas concretas para proteger a las víctimas frente al riesgo de nuevos hechos de violencia. La pregunta que queda flotando es si esta herramienta se convertirá en una práctica habitual o seguirá siendo una excepción.