Un funcionario del BCRA salió a marcar la cancha sobre la morosidad y la expansión del crédito

El crédito al sector privado apenas roza el 9,2% del PIB en pesos, muy por detrás de Brasil o Chile. Un funcionario del BCRA explica por qué la mora es el precio a pagar para que más argentinos accedan a una vivienda propia.

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Un funcionario del BCRA salió a marcar la cancha sobre la morosidad y la expansión del crédito
Un funcionario del BCRA salió a marcar la cancha sobre la morosidad y la expansión del crédito

El superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias y director del Banco Central (BCRA), Juan Curutchet, publicó un artículo en el que analizó la creciente morosidad en la Argentina y la vinculó, en parte, con la expansión del crédito. En su texto, aseguró que el crecimiento del crédito requiere “prudencia, profesionalismo y buena regulación”, en sintonía con la postura del Gobierno, aunque a contramano de la desregulación que promueve el Ejecutivo nacional.

Curutchet comenzó explicando que la Argentina venía de un período en el que el crédito al sector privado estaba restringido. “Los argentinos nos acostumbramos a convivir con una anomalía que, por repetida, terminó pareciendo normal: una economía prácticamente sin crédito”, expresó en el inicio de su texto, titulado “Hacia una sociedad de propietarios”.

El director del BCRA sostuvo que acceder a una vivienda o financiar una inversión “se convirtió en un privilegio reservado”, donde el Estado imponía una premisa de tasas bajas al sistema financiero. “Para el común de los argentinos regía una regla mucho más primitiva: ahorrar primero y comprar después. En una economía inflacionaria y con una moneda que perdía sistemáticamente su valor, ese ‘después’ podía no llegar nunca”, escribió el funcionario.

La expansión del crédito y la comparación regional

Curutchet afirmó que la estabilidad macroeconómica y el equilibrio de las cuentas públicas impulsado por el Gobierno ayudaron a lograr una mayor expansión del crédito, que llegó a niveles de 9,2% del PIB en julio en pesos y 12,5% si se suman los préstamos en moneda extranjera. Sin embargo, reconoció que ese porcentaje todavía sigue siendo bajo comparado con países de la región: según el Banco Mundial, en 2024 el crédito al sector privado medido sobre PIB equivalía al 40% en Perú, 76% en Brasil y 104% en Chile.

El funcionario también señaló que los bancos preferían prestar al Estado y no al sector privado, un comportamiento que se conoce como “crowding out”, donde el sector público desplaza al privado del mercado de crédito. “El escaso ahorro de los argentinos terminaba financiando al Estado en lugar de viviendas, máquinas, comercios y empresas”, siguió.

El aumento de la morosidad

Curutchet destacó la reciente medida que implementó el Gobierno en base a los fondos de la Anses para financiar créditos hipotecarios. “Detrás de cada crédito hay argentinos que sueñan: serán 20.000 familias más que transformarán ingresos futuros en patrimonio presente. Y esto es sólo el comienzo”, dijo, y agregó: “Hay una idea más profunda detrás de todo esto: construir una sociedad de propietarios. La vivienda propia es, en buena parte del mundo, la principal forma de acumulación patrimonial de la clase media. Una familia que paga durante veinte años una hipoteca no sólo resuelve dónde vivir: acumula capital y termina siendo propietaria de un activo que puede conservar, vender, alquilar o transmitir a sus hijos”.

Sin embargo, afirmó que la expansión del crédito “trae desafíos” y señaló que uno de los principales es el nivel de mora, donde los bancos, empresas y familias “deberán reaprender a administrar el riesgo”. “Habrá mora y errores al prestar y endeudarse. Será necesario mejorar la evaluación crediticia y evitar el sobreendeudamiento. El crecimiento del crédito requiere prudencia, profesionalismo y buena regulación”, argumentó.

“La Argentina recién comienza ese camino y los niveles de crédito siguen siendo extraordinariamente bajos. Pero la rueda comenzó a moverse. Si preservamos la estabilidad, cada vuelta puede darle velocidad a la siguiente: más ahorro, más crédito, más inversión, más capital, mayor productividad y mejores salarios reales. En algunos años, quizá confirmemos que uno de los cambios más importantes de este ciclo no haya sido derrotar la inflación o equilibrar las cuentas públicas, sino que miles de argentinos volvieran a entrar a un banco, pidieran un préstamo a veinte años y pudieran imaginar que, trabajando y pagando sus cuotas, algún día esa casa sería suya”, concluyó.

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