Un giro inesperado: EE.UU. y Venezuela sellan un acuerdo que nadie vio venir

Dos meses después de un ataque militar y la captura de Maduro, Washington y Caracas dan un giro de 180 grados. ¿Qué hay detrás de este sorpresivo restablecimiento de relaciones y qué papel juegan el petróleo y las minas de oro en este nuevo tablero?

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Un giro inesperado: EE.UU. y Venezuela sellan un acuerdo que nadie vio venir

En un movimiento que marca un punto de inflexión en la política exterior, Estados Unidos y las autoridades interinas de Venezuela acordaron formalmente restablecer sus relaciones diplomáticas, rotas desde 2019. El anuncio llega apenas dos meses después del ataque estadounidense a Caracas y la captura de Nicolás Maduro, un hecho que parecía haber congelado cualquier posibilidad de diálogo. Este jueves, desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump elogió el “trabajo excelente” de la gobernante encargada Delcy Rodríguez, mientras su Departamento de Estado confirmaba el histórico paso.

La mandataria chavista, Delcy Rodríguez, fue quien confirmó el anuncio desde Caracas. Poco después, un comunicado oficial de la Cancillería venezolana reseñó que el país apostaba por “una nueva etapa” en la relación con Estados Unidos, una etapa que prometen esté “basada en el respeto mutuo” y la “igualdad soberana de los Estados”.

¿Qué dijo exactamente Washington?

El Departamento de Estado en Washington fue claro en su comunicado: “Estados Unidos y las autoridades interinas de Venezuela han acordado restablecer las relaciones diplomáticas y consulares”. La institución argumentó que este paso “facilitará nuestros esfuerzos conjuntos para promover la estabilidad, apoyar la recuperación económica y avanzar en la reconciliación política en Venezuela”.

Además, Washington afirmó que su compromiso está “orientado a ayudar al pueblo venezolano” a transitar un proceso que cree las condiciones para “una transición pacífica hacia un gobierno elegido democráticamente”. Este lenguaje contrasta fuertemente con la retórica hostil que caracterizó la relación bilateral durante años.

La presidenta encargada de Venezuela Delcy Rodriguez (Foto: REUTERS/Leonardo Fernandez Viloria)
La presidenta encargada de Venezuela Delcy Rodriguez (Foto: REUTERS/Leonardo Fernandez Viloria)

Un camino de gestos concretos

Este deshielo no surgió de la nada. A fines de enero ya había aterrizado en Caracas Laura Dogu, la nueva encargada de negocios estadounidense, con la misión específica de reabrir la misión diplomática. Como contrapartida, el gobierno chavista nombró a Félix Plasencia como su representante ante Estados Unidos.

La gestión de Delcy Rodríguez, que comenzó tras la captura de Maduro el 3 de enero, ha operado bajo lo que algunos analistas describen como un “tutelaje” de la administración Trump. Los cambios en Venezuela han sido profundos y rápidos, orientados a satisfacer intereses estratégicos de Washington.

Entre las medidas más significativas está una histórica reforma a la ley de hidrocarburos que abrió el sector petrolero a la inversión extranjera. Como resultado directo, Venezuela ya le está vendiendo crudo a Estados Unidos. Además, Trump ordenó cortar el suministro petrolero a Cuba, un golpe severo a la economía de la isla, que ahora sufre un colapso energético.

El oro y los minerales en la mira

Pero el petróleo no es lo único. Esta semana concluyó una visita de dos días del secretario del Interior de EE.UU., Doug Burgum. Su misión estuvo ligada a otra reforma clave: la ley de minería que impulsa Delcy Rodríguez.

Tras su visita, Burgum no ocultó su entusiasmo. Afirmó que la reforma minera anunciada este miércoles “literalmente podría convertir a Venezuela en uno de los países más ricos del mundo”, y añadió: “tenerlos como amigo, aliado y socio comercial resulta absolutamente fantástico”. Venezuela posee vastas reservas de oro, diamantes, bauxita y coltán.

El acercamiento también tuvo un gesto político interno. El Parlamento venezolano aprobó una amnistía que permitió la liberación de más de un centenar de presos políticos, incluyendo a tres ciudadanos argentinos. No obstante, organismos de derechos humanos criticaron la medida por considerarla “excluyente” y dejar a cientos de encarcelados fuera del beneficio.

Mientras Trump elogia periódicamente al gobierno residual chavista y hasta ha cuestionado el respaldo de la líder opositora María Corina Machado, los canales diplomáticos ya están abiertos. La visita del secretario de Energía, Chris Wright, el 11 de febrero, fue otra pieza en este complejo rompecabezas de reconciliación y nuevos negocios que está redefiniendo el mapa geopolítico de la región.

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