Un glaciólogo de San Juan reveló qué pasaría si el Niño golpea fuerte
El fenómeno del Niño promete un verano complicado en San Juan. Un especialista de la UNSJ anticipó qué puede pasar con los ríos y quiénes corren más riesgo. ¿Estamos preparados para lo que viene?
Tras la tragedia en Nepal, donde un colapso de hielo y roca en el Himalaya dejó miles de muertos, las miradas se posaron en la Argentina. En las últimas horas se encendió una alerta por una posible inundación repentina en la región del Chaltén, Santa Cruz, vinculada al fenómeno del Súper Niño. Pero, ¿qué pasa en San Juan? Un especialista de la UNSJ analizó el escenario y fue contundente.
Silvio Pastore, glaciólogo e investigador de la UNSJ, dialogó con Canal 13 y advirtió que este verano la provincia vivirá un momento crítico por la combinación de dos fenómenos que podrían desencadenar desastres. "Por el fenómeno podemos tener lluvias un poco más intensas para la región y hay que prestar atención cuando se superpongan los dos fenómenos, la lluvia y el deshielo", señaló. El período de mayor alerta, según explicó, va desde la segunda quincena de diciembre hasta marzo.
Qué puede pasar con los ríos
Pastore detalló que la lluvia, sumada al caudal que traen los ríos, ya ha provocado en otros momentos "hincamientos" en los cursos de agua de San Juan. Estos ríos bajan de la precordillera con fuertes pendientes y, aunque la precipitación sea pequeña, tienen la energía suficiente para arrastrar material. "Cuando esto llega al Río San Juan, los hinca, los cierra y se forma una pequeña laguna atrás que de forma súbita puede romperse, provocando un flujo mayor", explicó.
La mayor preocupación del especialista está puesta en la gente que elige los ríos para refrescarse durante el verano, cuando las temperaturas son extremas. "Hay que tener cuidado porque estos eventos son súbitos y no son fáciles de predecir", advirtió, y remarcó la necesidad de tomar precauciones de infraestructura e informar a la comunidad.
En ese punto, fue tajante: "La mayor dificultad que vamos a tener es que, como el verano es muy cálido, con temperaturas extremas, hay que considerar que las comunidades más vulnerables que viven sobre los márgenes del Río San Juan utilicen estas piletas artificiales en la zona de canteras. Son lugares con poca estabilidad y mucho riesgo, no son lugares públicos para bañarse porque vamos a sufrir pérdidas de vida y eso hay que evitar".
Un escenario parecido al del '97
Pastore comparó la situación con la de 1997, cuando el Río San Juan tuvo un derrame anual de unos 3.500 hectómetros cúbicos. "Vamos a estar entre los 3.500 hectómetros cúbicos", precisó. Aunque aclaró que no se trata de un caudal atípico para el río, señaló que la actividad humana invadió la zona, probablemente por una necesidad económica y por la sequía. "Todas las obras que se han realizado en la zona del río van a sufrir daños y será una responsabilidad del privado que las realizó", sostuvo.
¿Es posible un "Efecto Nepal" en San Juan?
El glaciólogo explicó que lo ocurrido en Nepal se debió a que un glaciar desprendió una masa de hielo que descendió desde mil metros de altitud. "El lago artificial que se forma rompe el frente y baja en forma súbita y afecta a toda la población cercana a los márgenes del río", describió. Pero en la Argentina, dijo, no hay poblaciones viviendo a los pies de los glaciares y las pendientes no son las mismas.
Por eso, fue optimista: "La situación en cuanto a la probabilidad de que suceda algo como en Nepal la veo muy poco probable. No hay poblaciones sobre los márgenes de los ríos ni cercanas a los glaciares. Es poco frecuente y poco probable que suceda algo como Nepal porque son características geográficas distintas".
El mayor peligro que visualiza
El riesgo más concreto, según Pastore, surge de la superposición de dos factores: un río con mucho caudal y lluvias que puedan concentrar gran cantidad de agua en pocas horas. "Ese sería el mayor peligro que visualizamos, que el Río San Juan en alguna de sus salidas quede totalmente sellado y se forme una laguna arriba", afirmó. En ese caso, pidió que los canales de reducción de agua se corten los días de lluvia, en el marco de lo que llamó "gobernanza de los sistemas hídricos".
"Algún tipo de daños vamos a tener en la infraestructura, pero está dentro de lo normal. No veo nada como un colapso, a no ser que se superpongan estos dos elementos y nos agarre de forma imprevista", concluyó.