Un gobernador redobla la apuesta en el interior y enciende la interna del peronismo
Un gobernador recorre el país y un ex candidato presidencial reaparece en un acto. Los dos movimientos empiezan a dibujar una interna que podría resolverse en las urnas, pero hay un detalle que ambos sectores prefieren no decir en voz alta.
La silenciosa carrera por el liderazgo del peronismo sumó un nuevo capítulo esta semana: Axel Kicillof volvió a mostrarse en el interior del país y Sergio Massa reapareció en un acto partidario, dos movimientos que empiezan a dibujar una PASO competitiva entre ambos.
El gobernador bonaerense viene construyendo una estructura nacional que el año próximo le sirva de plataforma. Combina recorridas por la provincia con salidas al interior, como la visita que hizo esta semana a Misiones. En su entorno quedaron entusiasmados con la recepción del gobernador Hugo Passalacqua y con el acto junto al peronismo local. "Nos dijeron que hacía 20 años que no había un acto así", comentaban en su equipo.
La mira también apunta a Córdoba. La reciente elección en Marcos Juárez confirmó su dominio en un distrito clave. Por eso el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, fue como enviado al homenaje a José Manuel de la Sota en el hotel Savoy, donde estuvieron el gobernador cordobés Martín Llaryora, el diputado Juan Schiaretti y la senadora Alejandra Vigo. El evento reunió a distintos sectores del peronismo, aunque para algunos no quedó claro el objetivo: por momentos pareció el lanzamiento político de la periodista Candelaria de la Sota, distanciada de su hermana, la diputada Natalia de la Sota.
Massa, entre la unidad y la candidatura
Massa también pasó por el Savoy. Anticipó una derrota del Gobierno en Diputados y se reunió con la Liga de Intendentes. De allí salieron dos definiciones: que buscará ser "el arquitecto de la unidad" del peronismo y que esa unidad debe construirse "con competencia". En su espacio no dejan de destacarlo como candidato. "Es el mejor candidato a presidente que podemos tener", sostuvo su cuñado, el diputado Sebastián Galmarini.
En el sector de Kicillof ven la PASO como una oportunidad. "Sería ideal porque no habría necesidad de negociar con nadie. Se presentan quienes quieren ser candidatos y se resuelve quién tiene más respaldo", decían. Las posibles postulaciones de Gerardo Zamora, Sergio Uñac y Ricardo Quintela son leídas más como posicionamientos que como voluntad real de competir. Zamora incluso envió mensajes para desmentir una nota que lo mostraba trabajando en una candidatura.
Los números que cada sector mira
Kicillof y Massa mantienen una relación personal amistosa, pero en cada entorno le restan posibilidades al rival. "Massa estuvo tres años guardado y no pasó nada de eso. Ahora tiene que aparecer para no quedar afuera, pero las encuestas muestran que quedó muy golpeado", decían desde el kicillofismo. Del otro lado, recuerdan que la Argentina suele recuperar figuras que parecían condenadas y definen a Massa como uno de los políticos más inteligentes y mejor conectados.
Desde el massismo lo presentan como el único capaz de dialogar con Cristina Kirchner, los gobernadores, los grupos económicos y las embajadas clave. Galmarini pidió dejar atrás las peleas del pasado y reconciliarse con el campo y con los medios que se opusieron a la ley de Medios. En esa vereda ven a Kicillof muy "solo", con un discurso volcado a la izquierda que limitaría su crecimiento en el interior.
En el equipo del gobernador confían en el impacto del cara a cara y en que su agenda de recorridas mejorará los números en las encuestas. "Es el único dirigente de la oposición que genera entusiasmo en la calle", aseguraba un ministro bonaerense. Y subrayan la defensa de las PASO que hizo Kicillof en Misiones: "Quieren matarlas para que la oposición no se pueda organizar", dijo.
La discusión también atraviesa la carrera por la gobernación bonaerense, donde ningún postulante se despega. Los ministros Gabriel Katopodis y Carlos Bianco tienen mayor conocimiento, mientras los intendentes casi no trascienden sus municipios. Si el peronismo consagra un candidato único respaldado por el kicillofismo, el massismo, La Cámpora y los intendentes, debería retener la Provincia sin mayores contratiempos, según coinciden en los distintos sectores.