Un grito de auxilio en una escuela de percusión: el trágico final del primer baterista de Los Piojos
Una llamada de auxilio desde una escuela de percusión terminó con el rock nacional de luto. ¿Qué sucedió en el patio de ese lugar donde encontraron al músico y por qué los esfuerzos por salvarlo no alcanzaron? Los detalles del trágico episodio que enluta a una generación.
El rock argentino amaneció con una noticia que conmociona a toda una generación. Daniel Buira, el primer baterista de Los Piojos, falleció a los 54 años tras sufrir una descompensación en la Escuela de Percusión La Chilinga. El músico, que había retornado a la banda en su regreso triunfal, no pudo ser reanimado por los equipos del SAME.
Fuentes policiales confirmaron a este medio los detalles del trágico episodio. Todo comenzó cuando un testigo, desde una de las sedes de La Chilinga, solicitó ayuda urgente al servicio de emergencias. El motivo: había encontrado a un hombre con serias dificultades para respirar en el patio del establecimiento.
Al llegar al lugar, los médicos del SAME asistieron a Buira. Sin embargo, su estado se agravó rápidamente. El artista se descompensó y perdió el conocimiento frente a los profesionales, quienes iniciaron de inmediato las maniobras de reanimación cardiopulmonar.
Los esfuerzos por salvar su vida se extendieron, pero finalmente no tuvieron éxito. Tras el deceso, sus familiares revelaron a las autoridades un dato crucial sobre su historial médico: Daniel Buira padecía asma.
El hombre que marcó el ritmo de una era
Daniel Buira no era cualquier músico. Nacido en Villa Bosch el 26 de septiembre de 1971, fue fundador y baterista de Los Piojos desde los inicios hasta el año 2000, dejando una huella imborrable en el sonido de la banda.
Su conexión con el grupo nunca se quebró. En 2024, cuando Andrés Ciro Martínez y compañía anunciaron su gran regreso, Buira no dudó en sumarse. Formó parte de la histórica gira, incluyendo los multitudinarios shows en el estadio Monumental de River Plate.
Para anunciar su retorno, el baterista publicó un emotivo mensaje en sus redes sociales. “¡Hola a todos y todas! Cada uno es responsable de sus actos. Son muchos años de esperar este momento en mi vida personal”, comenzaba.
Y agregaba, con la pasión que lo caracterizaba: “Los Piojos son parte de mi vida, de todos los días de mi vida, y quiero darle a todo este público piojoso que tanto esperó toda mi composición, mi ritmo y mi estilo que tanto marcó la banda. Gracias”.
Una vida dedicada a la música, más allá de Los Piojos
Su vínculo con la Escuela de Percusión La Chilinga, el escenario de su última tarde, era profundo. Allí no solo era un referente, sino parte fundamental de esa comunidad de músicos.
Pero su talento trascendía un solo proyecto. Buira era un percusionista respetado y buscado, que colaboró como invitado con una variedad de artistas consagrados. Compartió escenario y estudio con nombres como Arbolito, Fabiana Cantilo y Vicentico.
Además, junto a un grupo de amigos músicos, había creado su propia banda, a la que llamó No Bailo. Un proyecto personal que demostraba su energía creativa intacta y su amor por seguir explorando nuevos ritmos.
La noticia de su muerte repentina genera un vacío inmenso en el ambiente del rock nacional. Deja atrás el recuerdo de un artista esencial en la formación del sonido de una de las bandas más emblemáticas de la Argentina y la tristeza por un regreso musical que, trágicamente, se vio interrumpido.