Un grupo de estudiantes misioneros creó un refugio para abejas sin aguijón y la jugada los llevó a lo más alto del país
Ezequiel Díaz y su equipo tenían 28 horas para resolver un desafío ambiental. Armaron un refugio de madera con sensores para una abeja muy particular y la apuesta terminó en lo más alto de la competencia.
El equipo Desucho, de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNaM, se quedó con el primer puesto nacional en Impacto Social del Rally Latinoamericano de Innovación 2026. Su propuesta: hábitats de madera con sensores para que las abejas yateí formen colonias en plena ciudad.
La competencia propone 28 horas de trabajo continuo y un desafío concreto. A los estudiantes misioneros les tocó pensar cómo aumentar la población de polinizadores. La respuesta que armaron combinó una estructura física, tecnología de monitoreo y una pata educativa que apunta a escuelas y espacios urbanos.
Ezequiel Díaz, alumno de la Licenciatura en Sistemas de Información y líder del grupo, contó cómo llegaron a la idea: “Nuestra solución fue un hábitat que permitiera que la abeja yateí pudiera habitar en zonas urbanas”.
Qué tiene adentro el refugio para yateí
El diseño son pequeñas piezas de madera con orificios que dejan entrar a los insectos y espacios donde pueden instalarse. A eso le sumaron sensores que registran variables del ambiente, como temperatura y humedad.
La ubicación no es un detalle menor. Las estructuras están pensadas para escuelas y otros puntos donde la gente pueda ver la especie de cerca y aprender a cuidarla. La disposición también busca que los nidos no queden expuestos a que alguien los dañe.
“Lo más importante también es que ellas puedan tener una colonia más grande, la cual les permita tener mucha más población”, señaló Díaz. La intención es que las colonias crezcan en espacios acondicionados y no dependan de los nidos chicos que suelen aparecer en distintos sectores de las casas.
Por qué eligieron esta abeja y no otra
La yateí está presente en varias zonas de Latinoamérica y tiene una ventaja clave para convivir con personas: no tiene aguijón. Esa característica facilita meterla en entornos urbanos y educativos sin sobresaltos.
Díaz aclaró que el objetivo no pasa por la miel. “El foco principal fue aumentar la polinización”, afirmó. Con más abejas, el proceso podría mejorar tanto dentro de las ciudades como en sus alrededores.
Las amenazas que enfrentan
El estudiante repasó los peligros que las afectan. Por un lado, los depredadores, como las arañas. Por otro, las personas que destruyen sus nidos por miedo o desconocimiento.
A eso se suman los insecticidas y los gases o humos nocivos, que pueden estresarlas y alterar su comportamiento. “Hay que tener mucho cuidado con los insecticidas o cualquier otro tipo de gas o humo nocivo para ellas”, recomendó.
Sobre los materiales, el equipo probó varias alternativas antes de decidirse. “La idea es tratar de que el hábitat esté compuesto de madera”, explicó Díaz, tras las pruebas que hicieron para ver qué opción les daba mejores condiciones a los insectos.
Una competencia que ya tiene historia en Misiones
El Rally Latinoamericano de Innovación reúne a universitarios que deben resolver desafíos en 28 horas seguidas. Lo organizan asociaciones de facultades de ingeniería de México y Colombia junto al Consejo Federal de Decanos y Decanas de Ingeniería de la República Argentina (Confedi).
La Facultad de Ciencias Exactas de la UNaM participa desde hace una década. Según los datos que difundió la institución, la competencia pasó de menos de 100 sedes en Argentina a 221, con presencia de 14 países de la región.
Los equipos se arman con estudiantes de distintas disciplinas. En esta edición hubo alumnos de Ingeniería Química, Ingeniería en Alimentos e Informática, además de integrantes de Humanidades y Ciencias Económicas.
No fue el único logro misionero. El equipo Los Alquimistas, también de la sede de Exactas de la UNaM, terminó noveno a nivel nacional en la categoría Innovación con una propuesta surgida de otro de los desafíos del rally.