Un hito en la salud pública: una niña de Santiago del Estero escucha por primera vez gracias a una vincha de conducción ósea
¿Sabías que una vincha puede devolver la audición? Conocé la historia de Cataleya y el dispositivo que marcó un antes y un después en la salud pública.
En un hecho sin precedentes para el sistema sanitario provincial, el Ministerio de Salud implementó por primera vez una vincha de conducción ósea en una paciente pediátrica. **Cataleya, una niña con malformación congénita bilateral en los oídos, dio sus primeros pasos en el mundo de los sonidos.**
Este dispositivo de alta complejidad y costo, destinado a la habilitación auditiva, marca un avance crucial en el acceso equitativo a tecnologías especializadas. El objetivo: favorecer el desarrollo del lenguaje, la comunicación y la inclusión desde los primeros años de vida.
¿Quién es Cataleya y quién la acompaña?
Cataleya no está sola en este camino. Desde su nacimiento, un equipo interdisciplinario del Programa Provincial de Detección Temprana y Atención de la Hipoacusia, liderado por el Dr. Alberto Tibertti, realiza su seguimiento integral. Este programa, que depende del Ministerio de Salud, detecta alteraciones auditivas en recién nacidos a través del tamizaje neonatal.
El equipo está compuesto por la licenciada en Fonoaudiología Eugenia Pallares, la licenciada en Psicología Patricia Celiz y la licenciada en Trabajo Social Valeria Saavedra. Ellas acompañan a las familias en cada etapa: diagnóstico, rehabilitación y acceso a los dispositivos auditivos necesarios.
¿Cómo funciona la vincha que cambió su vida?
A diferencia de un audífono convencional, la vincha de conducción ósea no amplifica el sonido en el oído externo o medio. En su lugar, capta los sonidos y los transmite mediante vibraciones a través de los huesos del cráneo, llegando directamente al oído interno. Esta tecnología está especialmente indicada para personas con malformaciones congénitas del pabellón auricular o del conducto auditivo, cuando la vía aérea no puede utilizarse.
Eugenia Pallares explicó: “Esta vincha de conducción ósea permite que las vibraciones lleguen directamente al oído interno, donde se genera el impulso nervioso que posibilita la audición y favorece la adquisición del lenguaje. Es una tecnología especialmente indicada para pacientes con malformaciones del pabellón auricular o del conducto auditivo”.
“Ya observamos detección y localización de sonidos”
La profesional destacó el trabajo sostenido con la niña y su familia. “Acompañamos a Cataleya durante todo el proceso diagnóstico, la estimulación y la habilitación auditiva. En esta primera etapa logramos una muy buena adaptación al dispositivo, con un uso progresivo en el hogar. Ya observamos detección y localización de sonidos, y ahora comenzamos una nueva etapa orientada a la comprensión y asociación de los sonidos con su significado, un paso fundamental para el desarrollo del lenguaje”, señaló.
El Dr. Tibertti, por su parte, recordó que el programa realiza el screening auditivo a todos los recién nacidos del sistema público. “Los bebés que presentan alguna alteración continúan un protocolo diagnóstico mediante diferentes estudios hasta arribar a un diagnóstico definitivo. A partir de allí definimos la intervención más adecuada para cada paciente. Se trata de un trabajo completamente interdisciplinario en el que intervienen fonoaudiólogas, psicología y trabajo social, que además acompaña la gestión de audífonos y otros dispositivos”, explicó.
Un hecho histórico para la salud pública
El especialista no dudó en calificar la colocación de la vincha como un hito. “Es la primera vez que el sistema público de salud de Santiago del Estero implementa una vincha de conducción ósea en una paciente pediátrica con malformación congénita bilateral. Se trata de un dispositivo de alta complejidad y de elevado costo, cuya provisión por parte del Estado garantiza igualdad de oportunidades para que niñas y niños puedan acceder tempranamente a tratamientos que son determinantes para el desarrollo del lenguaje, la comunicación y su plena inclusión social”, afirmó.
Para la familia de Cataleya, este momento es la concreción de un sueño. Tras acompañar cada instancia del diagnóstico, los controles y la rehabilitación, su emoción es inmensa al ver que la niña comienza a descubrir nuevos sonidos. Su mayor anhelo es que pueda desarrollar plenamente el lenguaje, crecer con autonomía, asistir al jardín junto a otros niños y construir su futuro con las mismas oportunidades, fortaleciendo su inclusión y calidad de vida.