Un hogar en Buenos Aires escondía una realidad aterradora: menores eran obligados a trabajar hasta la medianoche
Un hogar que prometía protección escondía una pesadilla: niños obligados a trabajos forzados bajo la lluvia y privados de alimento. ¿Cómo pudo ocurrir esto ante las autoridades? La investigación ahora apunta a un posible encubrimiento dentro del propio sistema.
La denuncia de un adolescente destapó un sistema de explotación infantil en un hogar de Florencio Varela, donde 13 chicos sufrían jornadas extenuantes de trabajo forzado y privaciones. Dos mujeres están detenidas y la Justicia investiga un posible encubrimiento por parte de funcionarias públicas que habrían filtrado datos del operativo.
El operativo se concretó el viernes pasado en el hogar “Nido de Águila”, ubicado en la zona de La Capilla, Florencio Varela. Allí, efectivos de la Policía Bonaerense detuvieron a las dos mujeres que administraban el lugar, acusadas de someter a los menores a condiciones de explotación.
La causa, por el delito de reducción a la servidumbre, está a cargo del fiscal Daniel Ichazo, titular de la UFI N°8 de Berazategui.
¿Qué tareas les imponían a los niños?
El expediente judicial detalla una rutina de terror para los 13 chicos identificados como víctimas. Eran obligados a realizar trabajos de albañilería, a cortar cañas con machetes para construir cercos y a recolectar excremento de animales en carretillas.
El predio albergaba a 31 perros y dos caballos, y la limpieza de sus heces, junto con el cuidado de los animales y la limpieza general de la casa, recaía sobre los menores. Un informe judicial es contundente: “Estas tareas se extendían durante todo el día e incluso hasta la medianoche, aun con lluvia y a la intemperie”.
El documento agrega que también eran privados de alimento y expulsados al exterior en jornadas de frío o durante la noche si se resistían a cumplir las órdenes. Además, se les prohibía cualquier contacto con vecinos o personas ajenas al lugar.
La filtración que complica el caso
La investigación dio un giro sorprendente al incorporarse la sospecha de un encubrimiento agravado por parte de funcionarias públicas. Según documentos del expediente, dos mujeres vinculadas al Servicio Zonal de Protección de Derechos de La Matanza habrían usado información interna para alertar a las responsables del hogar.
Se acusa a una de ellas de haber enviado mensajes de WhatsApp a una de las detenidas para advertirle sobre el allanamiento planeado para el 26 de febrero. El objetivo, según los investigadores, era que eliminara pruebas y acondicionara el lugar. Incluso se habrían filtrado detalles como el punto de encuentro de la reunión operativa previa.
Un allanamiento con pocos chicos en el lugar
Esta filtración podría explicar un hecho llamativo. Cuando finalmente se realizó el último allanamiento en el hogar, los investigadores solo encontraron a cuatro menores dentro del predio.
La hipótesis principal es que, gracias a la advertencia, las responsables trasladaron previamente a varios de los chicos para evitar que fueran detectados durante el procedimiento. Los cuatro menores hallados fueron reubicados en otros hogares de protección.
El caso comenzó gracias a la valiente denuncia de un adolescente que había pasado por el “Nido de Águila” y relató las condiciones de vida a las que eran sometidos. Su testimonio activó la intervención del área de Cibercrimen contra las Infancias de Berazategui, a cargo del subcomisario Matías Giménez.
Durante el allanamiento se secuestraron computadoras, teléfonos celulares y documentación, que serán analizados para determinar la total dimensión de los hechos. Las dos acusadas ya fueron indagadas por el fiscal Ichazo pero se negaron a declarar. Sus abogados solicitaron la excarcelación, un pedido que ahora queda en manos de la Justicia. La investigación sigue abierta para determinar si hay más personas involucradas.