Un infarto apagó la batería de Los Piojos: Daniel Buira murió en su escuela de percusión
El histórico baterista de Los Piojos sufrió una descompensación en plena madrugada. ¿Qué sucedió en los momentos finales dentro de la escuela que él fundó y qué está investigando la fiscalía?
La escena musical argentina amaneció con una noticia desgarradora. Daniel Buira, el histórico baterista fundador de Los Piojos, falleció a los 55 años tras sufrir un infarto en la madrugada de este sábado. El trágico episodio ocurrió en el patio de la Escuela de Percusión “La Chilinga”, en El Palomar, un espacio que él mismo creó y dirigía, convirtiendo su muerte en un hecho de profundo simbolismo para sus allegados y seguidores.
Según los primeros informes, alrededor de las 4 de la mañana, Buira se descompensó mientras se encontraba acompañado por un amigo en el establecimiento. El testigo relató que el músico comenzó a manifestar una extrema dificultad para respirar, para luego perder el conocimiento de manera abrupta.
El llamado al Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) fue inmediato, pero el desenlace ya era inevitable. Al arribar al lugar, el personal médico solo pudo constatar el fallecimiento del artista. Se supo que Buira padecía asma, un factor de salud que las autoridades no descartan que haya incidido en el desenlace fatal.
¿Qué dice la investigación?
La causa judicial ya está en marcha bajo la órbita de la Fiscalía N° 8 de Morón. La carátula asignada es la de “averiguación de causales de muerte”. Como parte de los procedimientos legales, se ordenó la realización de la autopsia correspondiente, cuyos resultados se esperan para determinar con precisión las causas del infarto que terminó con su vida.
La noticia conmocionó no solo al mundo del rock, sino a toda una comunidad educativa y cultural. Daniel Buira no era solo un músico de renombre; era el alma y el motor detrás de “La Chilinga”, un proyecto que trascendía la enseñanza musical para convertirse en un espacio de contención social en el Gran Buenos Aires.

El hombre que puso el ritmo a una generación
La huella de Buira en la música argentina es indeleble. Fue el arquitecto del sonido rítmico que definió la esencia de Los Piojos desde su formación. Su batería marcó el pulso de los cinco primeros discos de estudio de la banda: *Chac tu Chac*, *Ay Ay Ay*, *Tercer Arco*, *Azul* y el álbum en vivo *Ritual*.
En esos trabajos, su estilo único, una fusión de rock con cadencias rioplatenses y murgeras, se convirtió en la columna vertebral de himnos populares que aún hoy resuenan. Aunque se alejó de la formación en 2001, su legado permaneció intacto y su nombre había cobrado nueva vigencia con el anunciado regreso de la banda para 2024.
Su talento no se limitó a Los Piojos. A lo largo de su carrera, Buira colaboró y prestó su percusión a otros grandes nombres de la escena, como Vicentico, demostrando una versatilidad y un respeto profesional que lo consolidaron como una figura de referencia.
Un legado que late en los tambores
Su muerte en la sede de “La Chilinga” añade una capa de profundo significado a la tragedia. Allí, en el lugar donde dedicó sus últimos años a enseñar y transmitir su pasión por el ritmo, su corazón dejó de latir. La escuela no era solo un centro de estudios; era la materialización de su sueño de usar la música como herramienta de transformación y encuentro.
La partida de Daniel Buira deja un silencio enorme en la percusión del rock nacional y un vacío en la comunidad que formó. Su recuerdo, sin embargo, seguirá vivo en cada golpe de tambor de sus alumnos y en cada canción que hizo vibrar a miles.
Fuente: Crónica