Un intendente tomó una decisión inédita para pagar a sus empleados y el motivo dejó al descubierto una realidad oculta
¿Qué harías si no tuvieras dinero para pagar a tus empleados? Un intendente reveló la cruda realidad detrás de una medida económica que pocos se atreven a tomar.
Frente a una asfixia financiera que golpea a los municipios pequeños, un jefe comunal anunció un cambio radical en el pago de un bono a sus trabajadores. La medida, que reemplaza dinero en efectivo por un vale canjeable, busca paliar la pérdida de poder adquisitivo sin comprometer aún más las arcas públicas, revelando una crisis de fondos que trasciende colores políticos.
En la localidad entrerriana de Sauce de Luna, el intendente Alcides Alderete, del Partido Justicialista, comunicó que un bono no remunerativo de 30.000 pesos que se venía abonando será sustituido por un “bono alimentario” de 50.000 pesos. Este complemento salarial en especie surgió tras negociaciones paritarias donde se sinceró la realidad económica del municipio.
“El sueldo no se toca, tampoco parte del sueldo se transforma en mercadería, sino que se entregará un bono extraordinario de 50 mil pesos”, remarcó Alderete en declaraciones radiales, buscando llevar tranquilidad a los empleados. La decisión afecta actualmente a 165 trabajadores, principalmente personal contratado en talleres culturales, deportivos y de capacitación, quienes podrán canjear los bonos por productos de primera necesidad exclusivamente en comercios locales, dinamizando así la economía del pueblo.
¿Por qué recurrir a un bono en comestibles?
El mandatario fue contundente al analizar la situación macroeconómica que impacta su gestión. Atribuyó los problemas de liquidez al retroceso del Gobierno nacional en el envío de fondos de coparticipación y Aportes del Tesoro Nacional (ATN). “No tenemos la maquinita de hacer plata. Es un bono en comestibles para paliar la situación actual, siempre con la ilusión de que esta situación mejore”, señaló.
Graficó la encrucijada financiera como el dilema de la frazada corta: “O nos tapamos la cabeza o nos destapamos los pies”. Detalló que, con una planta de 60 empleados permanentes, 58 jornalizados y diversos contratos, la erogación salarial es altísima comparada con una recaudación propia insignificante.
“Imagínese que lo que recauda mi municipio es alrededor del valor de 2000 litros de gasoil. Y eso no alcanza para cubrir los servicios esenciales, con eso le digo todo”, confesó Alderete, demostrando que no existe un sobregasto, sino una falta crítica de ingresos.
¿Hay salida a la vista para los municipios chicos?
Ante este panorama, el intendente confirmó que ya ha solicitado asistencia financiera formal al gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio. Según Alderete, existe un diálogo abierto y una comprensión por parte del mandatario provincial sobre la vulnerabilidad de las localidades pequeñas.
“He hablado con otros intendentes de Juntos que están también preocupados porque los municipios chicos hemos sido muy afectados con esta caída de fondos”, concluyó, aclarando que la crisis trasciende los colores políticos y refleja una preocupación regional compartida.