Un karateca cinturón negro quedó libre tras golpear a su pareja: lo que la mujer contó en la Justicia
Una mujer de 48 años denunció que su pareja, ingeniero y cinturón negro de karate, la golpeó y la pateó en su casa de Posadas. El hombre se negó a declarar ante el juez y ya está en libertad, pero lo que la denunciante sumó después tiene en vilo a la investigación.
El ingeniero Cristian Pablo Nesse, de 44 años, se negó a declarar ante el juez Juan Manuel Monte en la causa por violencia de género que se le sigue en Posadas. Tras la indagatoria de este lunes, recuperó la libertad, aunque quedó sujeto a restricciones de acercamiento y al uso de armas de fuego.
La medida no cierra el expediente. Según fuentes judiciales, la investigación continúa para determinar las circunstancias de lo denunciado. Nesse, cinturón negro de karate, está acusado de agredir físicamente a su pareja, una mujer de 48 años, en una vivienda de calle La Rioja.
La denuncia que originó todo
El sábado, la mujer acudió a la Comisaría de la Mujer Centro y denunció haber sido agredida y amenazada por su pareja. A partir de ese relato, la Justicia ordenó dos allanamientos que terminaron con la detención del hombre y el secuestro de tres armas de fuego: dos pistolas 9 milímetros y una calibre .45, además de municiones, vainas servidas y un teléfono celular.
Según la denunciante, la discusión se habría originado por cuestiones económicas: el hombre le habría reclamado que aportara el 50% de los gastos de la vivienda y le habría enviado un detalle de los consumos del hogar. La pelea, siempre de acuerdo con su versión, terminó en agresión física.
La mujer aseguró que recibió un golpe de puño que la hizo caer al piso y que luego fue pateada en la espalda. Manifestó dolores en distintas partes del cuerpo, una lesión en una mano y la pérdida de parte de un diente.
Presiones y una nueva revisión médica
Tras el episodio, realizó consultas médicas para dejar constancia de las lesiones y pidió una nueva evaluación médico-forense porque no quedó conforme con la primera. Además, denunció que después de radicar la denuncia comenzó a recibir presiones para que desistiera y, en la ampliación ante la Justicia, dijo sentirse amenazada por integrantes de la familia del acusado.
La mujer también expresó preocupación por su hija de tres años y por una serie de dichos que, según su relato, habrían ocurrido después de la discusión. Esos aspectos forman parte de la investigación y deberán ser corroborados.
En paralelo, los primeros datos indicaron que el acusado contaría con autorización para la tenencia y portación de las armas, aunque la documentación y sus alcances deberán verificarse en el expediente.
Con la indagatoria cumplida y la liberación del acusado, la causa sigue en etapa de investigación. El juzgado deberá incorporar las pruebas médicas, testimoniales y demás elementos reunidos, además de analizar las nuevas manifestaciones de la denunciante y las medidas de protección dispuestas.