Un laboratorio en EE.UU. manejó un chip en el cerebro de una rata a 10.000 km de distancia
La prueba unió a científicos de Chicago y Corea del Sur. El sistema permite administrar drogas y emitir luz dentro del cerebro, pero hay un reclamo que todavía no se resuelve.
Un equipo de científicos logró controlar un implante cerebral a más de 10.000 kilómetros de distancia. La prueba, que unió a laboratorios de Estados Unidos y Corea del Sur, abre la puerta a experimentos de neurociencia sin la interferencia de la presencia humana.
Según consignó la revista Science Alert, las instrucciones viajaron desde Chicago hasta un dispositivo ubicado en Daejeon, Corea del Sur. El envío de datos demandó apenas poco más de 100 milisegundos entre un laboratorio y otro.
Qué es RAPIDO y cómo funciona
El sistema, bautizado RAPIDO, fue desarrollado por especialistas del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST) y de la Universidad de Yonsei. En las pruebas de laboratorio se colocó en una rata, donde pudo realizar dos tareas diferentes dentro del cerebro: administrar una sustancia a través de un pequeño canal y emitir luz mediante un LED miniatura.
La posibilidad de manejar estos chips a distancia tiene una ventaja clave: cuando los investigadores ingresan a un espacio experimental o se acercan al portador del componente, su presencia puede alterar el comportamiento y, por lo tanto, los resultados obtenidos. Un dispositivo activado de forma remota podría reducir esa interferencia y permitir que científicos de distintos lugares participen en los mismos experimentos.
Jae-Woong Jeong, ingeniero eléctrico de KAIST y líder del estudio, explicó que el implante permite intervenciones farmacológicas y ópticas repetidas, a largo plazo y controladas remotamente en animales en movimiento, sin necesidad de manipularlos de forma reiterada ni reemplazar el dispositivo mediante cirugía. "Esto posibilita la realización de experimentos longitudinales con menor intervención directa y una menor influencia de la presencia del experimentador", agregó.
El investigador surcoreano advirtió, sin embargo, que el mayor desafío que viene será demostrar la seguridad y la fiabilidad a largo plazo, incluso en cerebro humano. Por ahora, el implante debe considerarse más como una plataforma de investigación que como un dispositivo clínico en sí mismo.
El trabajo se publicó recientemente en la revista Science Advances.