Un llamado telefónico lo convenció de invertir y terminó perdiendo una fortuna
Una llamada prometiendo grandes rendimientos lo llevó a transferir una suma millonaria. ¿Cómo lograron los estafadores convencerlo de pedir préstamos bancarios? Los detalles del engaño que dejó a un hombre sin sus ahorros.
Un hombre perdió más de 9 millones de pesos tras caer en una estafa digital que utilizaba el nombre de una empresa petrolera reconocida. El caso, denunciado por un vecino de Malargüe, Mendoza, expone una modalidad fraudulenta que combina ingeniería social y suplantación de identidad para engañar a las víctimas.
Todo comenzó con una llamada. Mediante técnicas de persuasión, los estafadores lograron convencer al hombre de invertir en una supuesta plataforma vinculada a YPF. En una primera instancia, la víctima transfirió 700.000 pesos.
Poco después, recibió una aparente ganancia de 350.000 pesos. Este movimiento, que simulaba ser legítimo, funcionó como “anzuelo” para avanzar con el fraude. Confiado en los supuestos rendimientos, el vecino fue inducido a aumentar drásticamente la inversión.
Bajo la promesa de mayores ganancias, solicitó un préstamo bancario por 7 millones de pesos, dinero que transfirió en su totalidad. Al notar que no obtenía los beneficios prometidos, intentó comunicarse con un supuesto asesor.
¿Cómo profundizaron el engaño?
Lejos de recibir ayuda, fue nuevamente manipulado para pedir otro crédito, esta vez por 2 millones de pesos adicionales. Tras realizar esta última transferencia, perdió todo contacto con los estafadores y comprendió que había sido víctima de una maniobra fraudulenta. El monto total supera los 9 millones de pesos.
Este tipo de estafas combina ingeniería social, suplantación de identidad corporativa y manipulación psicológica. El uso de nombres de empresas conocidas busca generar confianza inmediata, mientras que las primeras “ganancias” sirven para reforzar la credibilidad del esquema.
Además, la presión para solicitar préstamos es una señal clara de alerta: el objetivo es maximizar el dinero transferido antes de desaparecer. El caso refleja una modalidad cada vez más frecuente: delincuentes que se hacen pasar por empresas reconocidas para captar víctimas con promesas de ganancias rápidas y elevadas.