Un luthier denunció a la policía por una brutal golpiza en Santa Rosa
Quería volver a La Plata con su guitarra, pero un reclamo en la Terminal terminó en una pesadilla: lo acusaron de agredir a una mujer y dicen que lo golpearon durante más de una hora. La policía da otra versión.
Un profesor y luthier de 29 años denunció a efectivos de la Seccional Primera por apremios ilegales en Santa Rosa. Lautaro Ruíz, que vive en La Plata, contó que fue golpeado durante una hora y veinte minutos tras un altercado en la Terminal de Ómnibus.
Todo empezó el domingo a la noche, cuando Lautaro y un amigo quisieron tomar un colectivo de la empresa Plusmar para volver a La Plata. Llevaba una guitarra que había arreglado para un cliente, pero los trabajadores no lo dejaban subir el instrumento al micro.
“Al ser un instrumento que vale mil dólares o más, no lo podemos dejar en un despacho, por lo que nos retuvieron en el lugar”, recordó el joven, que además practica atletismo y sufre ansiedad crónica y ataques de pánico.
Minutos después, los empleados llamaron a la policía por “obstrucción pública”. Según Lautaro, los efectivos llegaron “sacados” y difíciles de tratar. Ante eso, sacó el celular para grabar la situación, pero una oficial se lo quitó.
“Se me vinieron cuatro oficiales mujeres, una me sacó el teléfono, se lo saqué, y con esa excusa me dijeron que le estaba pegando a una mujer”, relató. “Yo solo quise recuperar lo que me estaba robando y me rompió”, agregó.
La huida y la golpiza
Desesperado, Lautaro intentó alejarse corriendo. Tocó el timbre de una casa y saltó un tapial para escapar, pero fue alcanzado por los policías. “Me agarraron en el piso y me empezaron a golpear: una mujer policía me pegaba patadas en un costado y otro policía hombre del otro costado”, describió.
Luego llegaron más efectivos. “Me apoyaron las rodillas en el piso, les decía que me estaban ahogando, y la misma mujer policía me decía que me iban a matar”, sostuvo. Entre diez lo subieron a un patrullero, donde continuaron los golpes, mientras le repetían que “le gustaba pegarle a las mujeres”.
En la comisaría, lo esposaron contra la pared y continuó la violencia. “Me daban piñas en los riñones, me sacaban fotos como en una sesión, me agarraban de los hombros y me daban rodillazos en la columna, me pusieron boca arriba y me iban saltando sobre las costillas”, detalló.
Traslado al hospital y denuncia
Después de la paliza, Lautaro empezó a toser y no podía respirar. Dos policías lo llevaron al hospital Evita, donde la médica le dio el alta pese a los severos golpes en los ojos y la nariz. Luego lo volvieron a llevar a la comisaría y, “de la nada, lo dejaron ir”.
“Me golpearon por una hora y 20 minutos, es mucho tiempo. Por ser la primera vez, fue todo muy brutal”, afirmó. Al día siguiente, junto a sus padres, radicó la denuncia en la Fiscalía de turno y en el área de Derechos Humanos de la provincia.
“Me golpearon muy fuerte, y no me mataron porque tuve suerte”, completó Lautaro.
La versión policial
Fuentes de la Seccional Primera dieron su versión de los hechos, aunque no explicaron por qué el joven terminó con semejantes heridas. Según ellos, acudieron a la Terminal por un problema entre pasajeros y el chofer, que aseguró que Lautaro se enojó porque no le permitían subir la guitarra en el asiento.
“Se puso agresivo con el chofer y con el personal policial”, sostuvieron. Añadieron que los padres del joven intentaron calmarlo, pero que él “hizo caso omiso, arrojó golpes de puño al personal policial, y se dio a la fuga”.
La policía afirmó que durante la persecución, Lautaro les arrojó una moto y que uno de los efectivos resultó lesionado. Finalmente, fue demorado, esposado y trasladado a la comisaría, donde quedó notificado en la causa y recuperó la libertad.