Un médico dañó la Pampa del Leoncito y los vecinos exigen un castigo ejemplar
Todos esperaban una simple multa, pero los calingastinos fueron por más: quieren que el responsable pague algo específico de su bolsillo.
El paso de una camioneta por la Pampa del Leoncito, el 8 de agosto pasado, no solo dejó huellas profundas en el Barreal Blanco sino que también removió la paciencia de los calingastinos. El hecho, protagonizado por el médico Agustín Añó, que ingresó con su vehículo sobre una laguna formada por las lluvias, despertó bronca y un reclamo unánime: que el responsable repare el daño de una manera que sirva de escarmiento. Un relevamiento de Tiempo de San Juan reflejó el malestar y las ideas que barajan los vecinos.
Entre los consultados, la indignación se mezcló con la preocupación por una práctica que, aunque no siempre con consecuencias tan graves, se repite. “De esa magnitud no recuerdo otro, pero sí es permanente el daño por los trompos que hacen”, dijo Iván, uno de los vecinos, y reclamó penas contundentes “para que agarren escarmiento y no anden haciendo más daño”.
Alfredo, otro residente, resumió el sentir general: el hecho le genera “algo de bronca porque no respetan lo bueno que tiene el pueblo”. Para él, hacen falta decisiones que ayuden a tomar conciencia sobre el valor del lugar.
Una sanción que apunte a la reparación
Mientras algunos prefirieron no opinar sobre el destino judicial del caso, varios coincidieron en que la pena debería tener un componente económico directo y, sobre todo, reparador. La propuesta que tomó fuerza: que el involucrado pague de su bolsillo la señalización que, según su descargo, faltaba en el predio.
Daniela, docente de la zona, fue tajante sobre ese punto: “Más que una multa, ya que se justifican diciendo que no hay cartelería, me parece que la sanción debería ser que él pague de su bolsillo la cartelería que dice que falta”. Y lamentó lo ocurrido recordando el cuidado con el que la comunidad suele tratar el espacio: “Siempre que lo visitamos lo hacemos con un montón de cuidados. Hay información por todos lados, no podemos decir que no la tenés”.
La discusión también apuntó a la responsabilidad de las autoridades. Raúl Rubilar, vecino histórico de Barreal, cuestionó la falta de controles y de infraestructura en el acceso al Barreal Blanco. “Esto lo tendrían que haber solucionado acá. Al pueblo le faltan letreros de ‘prohibido entrar’ o poner un alambre. Gendarmería está muy retirada y el intendente tendría que poner una garita los fines de semana cuando hay turismo con alguien que controle, porque nadie vigila”, señaló. A su entender, la ausencia de controles presenciales y señalización clara facilita que quienes llegan de afuera o los jóvenes que no conocen el lugar terminen cometiendo destrozos.
El hecho llega a las aulas
El episodio también se convertirá en material educativo. Daniela confirmó que la escuela donde trabaja lo usará como eje de una muestra de turismo prevista para el 28 de septiembre. “Vamos a tratar de trabajarlo con los chicos para prevenir futuros inconvenientes, porque por ahí hay gente que se justifica diciendo que no sabía que es un patrimonio y terminan pasando estas cosas”, explicó.