Un megaemprendimiento en Posadas recibió el visto bueno ambiental, pero con una condición que lo complica
Un proyecto de casi 70 hectáreas en Posadas consiguió el aval ambiental preliminar para construir un club de campo, un hotel y 242 lotes. Pero el visto bueno llega con condiciones que podrían complicar los planes: hay dos parcelas clave que quedaron afuera y una especie protegida que obliga a tomar recaudos especiales. ¿Qué exigencias deberá cumplir el desarrollador?
El Ministerio de Ecología de Misiones dio luz verde preliminar a un desarrollo inmobiliario de casi 70 hectáreas en Posadas, que incluirá un club de campo, un hotel y 242 lotes. Pero la aprobación llega con condicionamientos ambientales estrictos y una limitación territorial que podría frenar parte del proyecto.
La Resolución 305, publicada en el Boletín Oficial de la Provincia, habilita la primera etapa de un emprendimiento de gran escala que se levantará sobre un predio de 69,7 hectáreas. El plan contempla, además del club de campo, un centro hípico, un hotel y un sector residencial con 242 lotes, según consta en el expediente ambiental.
El proyecto prevé una población estimada de 968 residentes, más una capacidad hotelera para otras 70 personas. También incluye unas 8 hectáreas de selva que serán destinadas a conservación.
Un diseño que se adapta al terreno
El diseño urbanístico no seguirá el clásico trazado en damero. De acuerdo con la memoria descriptiva, se estructurará sobre una trama que se adapta a las pendientes naturales del terreno, con el objetivo de preservar los escurrimientos existentes.
Sin embargo, el punto más sensible es que el emprendimiento se ubica dentro de la cuenca del arroyo Itaembé, una zona protegida por normativa provincial que incluye bosques protectores en galería, bosque ribereño y humedales.
Las exigencias de Ecología
Por eso, Ecología impuso una serie de condiciones que deberán cumplirse tanto durante la obra como en el funcionamiento del complejo. Entre ellas, la prohibición de alterar, desviar, rellenar o degradar cursos de agua, nacientes o humedales. También se exige proteger la flora y fauna nativas del predio.
Además, se prohíbe la implantación de especies forestales exóticas y se obliga al desarrollador a sumar especies nativas, restaurar sectores degradados y aplicar medidas para reducir la erosión y la pérdida de cobertura vegetal.
Otro detalle llamativo del expediente es la presencia de una tropa de monos aulladores negros y dorados, especie declarada Monumento Natural Provincial. Ecología dispuso que se tomen medidas específicas para protegerlos y que cada familia que compre un lote reciba información sobre convivencia responsable con la fauna nativa, la normativa ambiental y los protocolos ante comportamientos anómalos de los animales.
El reglamento interno del futuro barrio deberá incluir una cláusula sobre el deber de cuidado y conservación de las especies nativas del predio. La autoridad ambiental también exigió informes semestrales de seguimiento y planes de contingencia y mitigación durante la ejecución.
Dos parcelas quedan afuera
La resolución incluye una limitación territorial que puede ser clave para el desarrollo integral del proyecto. Dos parcelas lindantes, que permiten el acceso al arroyo Itaembé, pertenecen a la Entidad Binacional Yacyretá y quedaron excluidas de la autorización.
Esos terrenos solo podrían incorporarse si Yacyretá se expide a favor y se acredita formalmente una autorización de uso para el desarrollador. Según la documentación, esas superficies fueron afectadas por el embalse de la represa y están directamente vinculadas al curso del arroyo.
Por eso, la viabilidad ambiental se limita exclusivamente al área cuya propiedad está acreditada en el expediente.
Una aprobación que no es definitiva
La autorización publicada no implica una habilitación ambiental definitiva, sino una viabilidad preliminar sujeta al cumplimiento de las condiciones técnicas, ambientales y administrativas que fijó el Ministerio. Cualquier modificación futura del proyecto deberá informarse previamente y podría requerir una nueva evaluación.
El desarrollador deberá mantener comunicación con Ecología durante la obra y cumplir con las medidas sobre protección de fauna, restauración vegetal, manejo de residuos, conservación de humedales y prevención de impactos ambientales.
La decisión abre una nueva etapa administrativa para uno de los desarrollos urbanos más grandes proyectados en Posadas, aunque con un esquema de condicionamientos particularmente estricto por su ubicación en una zona de relevancia ambiental.