Un mendocino en el ojo de la tormenta: el crudo relato desde una plataforma petrolera frente a Irán
Desde una plataforma petrolera frente a Irán, un mendocino rompe el silencio forzado. Alarmas en el celular, misiles sobrevolando y la amenaza de la cárcel por hablar: así se vive la guerra en el Golfo Pérsico.
La tensión bélica en Medio Oriente no es una película para un trabajador petrolero mendocino que vive en Emiratos Árabes Unidos. Desde una de las zonas más sensibles del Golfo Pérsico, describió cómo los misiles pasan sobre su cabeza, las alarmas en el celular y el miedo que se vive día a día, con la advertencia de que hablar puede costarle la cárcel.
El hombre, que prefirió mantener su identidad en reserva por seguridad, lleva tres años residiendo en Dubái y trabajando en proyectos petroleros en Abu Dabi. Su labor se desarrolla en plataformas mar adentro, específicamente en instalaciones ubicadas frente a las costas de Irán, aunque dentro de aguas territoriales emiratíes.
El conflicto regional ha alterado por completo la logística de su trabajo. Los relevos del personal se han vuelto una operación compleja, con menos embarcaciones y helicópteros disponibles para los traslados. A él, en lugar de regresar a su plataforma habitual, le asignaron un destino diferente: un campamento en el desierto, cerca de la frontera con Arabia Saudita, lejos de los puntos más calientes.
La realidad que supera a la ficción
Con experiencia previa en situaciones de tensión, el mendocino fue claro: vivir una guerra es distinto a todo. “No es gracioso ver misiles pasar por arriba de tu cabeza”, relató, marcando una distancia abismal con las representaciones cinematográficas. Muchos residentes, incluidos argentinos, evalúan ahora abandonar la región ante el temor de una escalada prolongada.
Uno de los cambios más impactantes en la vida cotidiana es el sistema de alerta temprana. “Cuando llegan los ataques nos llega también una alarma al celular”, explicó. Estas notificaciones, que advierten sobre misiles o drones, obligan a suspender inmediatamente todas las actividades y buscar refugio en zonas seguras, una situación que se repite con frecuencia.
El control de la información es férreo. El trabajador advirtió sobre las graves consecuencias de divulgar detalles de lo que ocurre. “Acá es complicado publicar y decir lo que pasa porque todo está muy restringido. Podés tener multas muy grandes o incluso años de cárcel”, aclaró, subrayando el clima de restricción.
La difícil huida y un rayo de esperanza
Para quienes deciden irse, la salida no es sencilla. Una ruta que han tomado algunos extranjeros es el viaje por tierra desde Dubái hasta Omán, cruzando la frontera oriental. Desde la capital omaní, Mascate, intentan conseguir pasajes en vuelos que toman rutas más largas para esquivar el espacio aéreo en conflicto, con destino a Europa o Sudamérica.
El mendocino confirmó que el miedo es generalizado. “Hay mucha gente que tiene miedo y los argentinos que tienen familiares aquí, en Emiratos, también”, admitió. No obstante, también hay quienes encuentran cierta tranquilidad al confiar en las defensas del país. “El sistema de defensa funciona muy bien. Es el mejor del mundo”, afirmó, aunque reconoció que el panorama para los que desean regresar a la Argentina es bastante complejo.
En un dato alentador, el canciller Pablo Quirno confirmó este viernes que 984 argentinos ya lograron regresar al país desde Medio Oriente gracias a vuelos de evacuación. Según el detalle publicado por el ministro, 635 evacuados estaban en Emiratos Árabes Unidos, 288 en Israel, 47 en Qatar y 14 en Jordania.