Un mensaje de Instagram cambió su vida: la historia de amor que nació de un capítulo de “Mujeres Asesinas”

¿Puede nacer el amor de la curiosidad por un crimen? Una joven cordobesa contactó al hijo de una asesina serial después de ver su historia en la televisión. Lo que siguió es una relación que desafía prejuicios y diferencias generacionales.

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Un mensaje de Instagram cambió su vida: la historia de amor que nació de un capítulo de “Mujeres Asesinas”

Una cordobesa de 28 años le escribió por Instagram al hijo de “La Envenenadora de Monserrat” después de ver el episodio de la serie protagonizado por Nacha Guevara. Lo que comenzó como curiosidad por un caso criminal terminó en un amor que, según ellos, “hace vibrar el cuerpo y el alma”. Martín Murano, de 58 años, asegura que después de un pasado marcado por la tragedia familiar, encontró en Camila Adalis Brane a su compañera de vida.

Camila Adalis Brane, una joven de 28 años oriunda de Córdoba, se interesó por la historia de Yiya Murano tras ver el capítulo de “Mujeres Asesinas” en YouTube. La interpretación de Nacha Guevara la llevó a buscar más información y a encontrar notas sobre Martín, el hijo de la condenada. Sin pensarlo dos veces, decidió contactarlo a través de Instagram.

“Logré empatizar con su historia, todo lo que le tocó vivir, y bueno, felizmente me contestó y al poco tiempo nos conocimos”, relató Camila sobre el inicio de su vínculo. Por su parte, Martín confesó: “Yo digo que el amor verdadero, ese que te hace vibrar el cuerpo y el alma, tardó todo este tiempo en llegar a mi vida pero acá está, te lo presento”.

¿Cómo fue el primer encuentro?

Las conversaciones comenzaron por videollamada y se extendieron durante varios meses. La relación dio un giro inesperado cuando Camila le anunció que quería conocerlo en persona. Sin dudarlo, Martín agarró las llaves de su auto y emprendió el viaje desde Mar del Plata hacia Córdoba, anunciándole su ubicación en el camino.

“Llegué y busqué un hotel para alojarme. Nos encontramos, tomamos un café, y los dos nos dimos cuenta de que por las coincidencias y la empatía que sentíamos, iba a ser difícil que pudiéramos mantener una relación a distancia”, recordó Murano sobre ese primer encuentro. La química fue inmediata y marcó el rumbo de su futuro juntos.

La convivencia y los proyectos en común

La solución a la distancia la propuso Camila. A los pocos meses, compró un pasaje de avión a Mar del Plata y se mudó con Martín. Llevan cuatro meses conviviendo las 24 horas en la ciudad costera y aseguran no haber tenido ni una discusión. “Nunca una discusión, jamás una pelea, nada, al contrario”, afirmó él.

La diferencia de edad, con 30 años de separación, no fue un obstáculo para la pareja. “Para nada, ni siquiera fue tema. ¿Quién tiene la precisa de cuál debe ser la edad de las personas para enamorarse?”, cuestionó Martín. Ambos tienen proyectos laborales en conjunto, incluyendo un posible streaming internacional y un libro sobre los viajes de Murano por pueblos desconocidos, donde Camila colaborará con la redacción.

El peso del pasado familiar

Martín no ocultó su historia familiar a Camila. Le contó, entre otras cosas, el episodio en que su madre intentó envenenarlo con una torta cuando él tenía 10 años. “Como en esa época yo era gordito y me gustaba mucho comer, me tenté, corté un pedazo, y cuando me lo fui a llevar a la boca, ella apareció, me lo arrancó de la mano, lo puso sobre el resto de la torta y tiró todo a la basura. Yo creo que se arrepintió a último momento”, narró.

El hijo de Yiya también anticipó que en abril Netflix estrenará un largometraje documental de 96 minutos donde se revelarán “infinidad de cuestiones que hasta hoy no se conocen” sobre el caso, incluyendo testimonios de las familias de las víctimas y detalles de la vida carcelaria de su madre. Asegura que la serie “Yiya”, estrenada hace unos meses, “poco o nada tiene que ver con lo ocurrido”.

Los desafíos familiares y sociales

La relación enfrentó el rechazo inicial de la familia de Camila. “Cuando a mi familia le dije que era el hijo de Yiya no les gustó, pero fue mi decisión. No me importó, yo vine a conocerlo igual y a vivir con él”, contó la joven. Esta situación generó cierta distancia con sus parientes, pero la pareja lo asume con naturalidad.

Martín, acostumbrado a ser marginado desde niño por su origen, valora profundamente la aceptación de Camila: “A mí lo que me importaba realmente era si esto le afectaba a mi mujer, pero me dice que no. Además me da una lección de coraje, me acepta sin límites, algo que nunca me había pasado”.

La pareja planea mudarse a un pueblo de los alrededores de Córdoba para “vivir en paz y armonía”. Actualmente comparten su hogar con “la China”, su perrita adoptada que, según bromea Martín, “ahora es como que a mí me mira y me dice: ‘Vos sos muy viejo, ahora tengo una mamá joven'”.

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