Un mes sin Uriel: la antorcha que encendió el barrio Güemes y el pedido que no se apaga
Una multitud con velas e imágenes de Uriel Ríos caminó en silencio por el barrio Güemes, encabezada por su padre, su madre y su hermano Usiel. La marcha terminó en la parroquia, con un pedido que la familia vuelve a poner sobre la mesa.
Vecinos, familiares y compañeros de colegio volvieron a caminar por las calles donde Uriel Ríos creció para recordarlo a un mes de su muerte y reclamar que la Justicia esclarezca el caso. La marcha de antorchas recorrió el barrio Güemes, en Rawson, y terminó con una misa en la Parroquia Santa Teresita del Niño Jesús.
La convocatoria fue encabezada por Javier, el padre del joven, la madre de la víctima y su hermano Usiel, quienes marcharon junto al sacerdote de la comunidad. Los participantes llevaron velas e imágenes del adolescente durante un recorrido que se hizo en silencio, acompañado por los vecinos de la zona.
Cómo fue la marcha
La movilización arrancó pasadas las 20 por las inmediaciones del barrio donde Uriel se crió. La comunidad barrial se sumó al reclamo junto a allegados y compañeros de la institución educativa a la que asistía la víctima.
Al término de la caminata, los manifestantes entraron al templo parroquial para participar de la misa en memoria del joven. La ceremonia concentró a una gran cantidad de personas que expresaron su solidaridad con la familia Ríos en la fecha que marca el primer mes del hecho.
Qué se sabe del crimen
El episodio ocurrió en las primeras horas del 21 de septiembre, después de una fiesta en la zona de El Médano, Rawson. Allí se produjo un altercado entre un grupo de jóvenes que derivó en una agresión física letal contra el adolescente.
Uriel falleció en el lugar a causa de las graves heridas sufridas durante el ataque, antes de que pudiera recibir atención médica de urgencia.
Desde las primeras horas, las autoridades policiales y judiciales pusieron en marcha una investigación para determinar la responsabilidad penal de los involucrados en la gresca. Las pericias, los testimonios y el relevamiento de pruebas en la escena resultan claves para establecer el móvil y reconstruir la secuencia que terminó con la vida del estudiante.