Un nene se descompensó en el Balneario de Paraná y la ambulancia nunca llegó
¿Qué pasó cuando un nene de 8 años se descompensó en el Balneario Municipal de Paraná y no había nadie del municipio para asistirlo? La respuesta de los presentes, y la espera que todavía no terminaba, generan una pregunta incómoda.
Un niño de ocho años se descompensó este sábado por la mañana en el balneario municipal de Paraná y tuvo que ser asistido por personas que estaban de paseo en el lugar, porque no había personal municipal presente ni tampoco llegó la ambulancia que reclamaron durante más de 45 minutos.
El episodio ocurrió durante la mañana y generó bronca e indignación entre los presentes, que no podían creer que el paseo público más concurrido de la ciudad no contara con asistencia sanitaria ni con un solo empleado municipal en el predio.
El relato del padre
José Luis Ibarra, papá del nene, contó que la familia estaba disfrutando de la mañana cuando su hijo empezó a sentirse mal. "Lo senté en la madera, se descompuso de nuevo y la gente llamó a la ambulancia, pero hace 45 minutos y no llega", relató el hombre.
Según su testimonio, fueron los propios bañistas y la gente de la cantina quienes se ocuparon de asistir al chico, mientras que ningún trabajador municipal apareció para dar una mano. Ibarra remarcó que habitualmente sí hay personal en el lugar, pero que este sábado no había nadie afectado al paseo.
La asistencia de una vecina
Claudia Acosta, una mujer que estaba en el balneario tomando mate con una amiga, fue testigo directo de la escena y terminó cumpliendo el rol que debía cubrir el sistema de emergencias. "Alcanzamos a ver al nene que se descomponía y se desmayaba. Después lo llevaron a la sombra. Sé primeros auxilios y lo asistí", contó.
"Le hice primeros auxilios y llamaron a la ambulancia, y hasta ahora la estamos esperando", agregó la mujer alrededor de las 13, varias horas después del llamado de emergencia.
Sin respuesta oficial
El caso expuso una situación que los vecinos de Paraná conocen: la falta de personal y de recursos sanitarios en un espacio público que recibe a cientos de familias cada fin de semana. Mientras el nene se recuperaba en la sombra gracias a la ayuda de otros bañistas, la ambulancia seguía sin aparecer.
La bronca de los presentes no era solo por la demora: también apuntaba a la ausencia de cualquier empleado municipal que pudiera haber coordinado el operativo o brindado asistencia básica mientras se esperaba al servicio de emergencias.