Un nene tucumano se moría y lo salvaron con una máquina que reemplaza al corazón
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Un nene tucumano se moría y lo salvaron con una máquina que reemplaza al corazón

Un nene tucumano llegó al hospital con el corazón agotado y sin respuesta a los tratamientos. Un equipo porteño viajó con una máquina que hace de corazón y lo conectó. Dónde está hoy y qué necesita.

Un equipo del Hospital Italiano viajó desde Buenos Aires hasta Tucumán con un equipamiento poco habitual en la salud pública provincial. El objetivo: conectar a un niño a una máquina que hiciera el trabajo de su corazón y así ganar tiempo de vida.

La intervención se concretó el jueves 27 de agosto en el Hospital Avellaneda. El dispositivo utilizado se llama ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea), un sistema de soporte vital que sustituye de forma temporal las funciones del corazón y los pulmones cuando estos ya no pueden cumplirlas.

En este caso, esa asistencia resultó clave para estabilizar al paciente y permitir su traslado a Buenos Aires. Allí continuó su tratamiento con un dispositivo de corazón artificial, a la espera de un trasplante cardíaco.

La cadena de decisiones que salvó al paciente

El secretario ejecutivo médico del Siprosa, Miguel Ferre Contreras, puso el foco en quienes atendieron al niño en primera instancia. “Primero hay que destacar la capacidad técnica y humana del recurso humano que lo asistió, que hizo hasta el último esfuerzo para que este paciente pudiera recuperar sus capacidades. Ante la gravedad del cuadro y la imposibilidad de lograrlo, se inició una coordinación que involucró a muchos actores del sistema”, explicó.

Según el funcionario, la respuesta exigió bastante más que una determinación clínica: hubo que contactar a una institución porteña, acordar criterios de intervención entre los equipos y gestionar recursos económicos y autorizaciones administrativas para que el procedimiento se pudiera hacer.

“Lo que estaba en riesgo era la vida de un niño. El ministro (Luis Medina Ruiz) no dudó en tomar la decisión de avanzar con todos los trámites y el gobernador (Osvaldo Jaldo) también dio su visto favorable para que los equipos pudieran articular. Realmente hemos trabajado como sistema de salud, convencidos de lo que había que hacer”, sostuvo.

Ferre Contreras también valoró el rol de la dirección y la gerencia del Hospital Avellaneda, de Tomás Fiori —jefe del Servicio Crítico Integral Pediátrico— y de los equipos de la Secretaría Ejecutiva Médica y la Secretaría Ejecutiva Administrativa Contable, a cargo de Fabio Andina, en la coordinación de los recursos.

Del quirófano al avión sanitario

Con el dispositivo ya colocado, se armó el operativo para trasladar al niño a Buenos Aires. Intervinieron la Dirección de Traslados Sanitarios, la Dirección de Emergencias 107, el equipo de Aeroevacuación y profesionales de Trabajo Social.

El despliegue incluyó el traslado seguro hasta el aeropuerto tucumano, la recepción en destino y la derivación terrestre hasta el sanatorio donde el paciente sigue su tratamiento. Además, la Casa de Tucumán en Buenos Aires acompaña a la familia, que permanece lejos de su hogar y de sus redes de contención.

Qué es el shock cardiogénico refractario

El doctor Fiori detalló que el paciente llegó con diagnóstico de shock cardiogénico refractario, una condición en la que el corazón pierde la capacidad de bombear sangre de manera adecuada y no responde a los tratamientos convencionales.

“El ECMO es un soporte vital externo, una membrana de oxigenación extracorpórea que se utiliza en casos de patologías cardíacas graves o insuficiencia respiratoria severa. En este paciente funciona como un corazón artificial y representa un puente hacia el trasplante cardíaco”, precisó.

El procedimiento lo llevaron adelante profesionales del Hospital Italiano: intensivistas, cirujanos cardiovasculares pediátricos y especialistas en perfusión. Viajaron con el equipamiento, realizaron la canulación arteriovenosa, pusieron en marcha el sistema y después se concretó el traslado.

Fiori remarcó que se trató de una experiencia inédita para la salud pública de la provincia, tanto por la complejidad técnica como por la coordinación entre áreas. “Lo significativo de este operativo es que fue el primero de estas características en la salud pública. Hubo un trabajo en equipo desde la terapia intensiva, la dirección hospitalaria, el Ministerio de Salud y el Gobierno de la provincia. Fueron muchos eslabones que se pusieron a disposición y lograron coincidir para que esto fuera posible”, expresó.

Estable y con un corazón artificial

Hoy el niño sigue internado en Buenos Aires con un dispositivo de asistencia circulatoria que le permite mantener la función cardíaca mientras aguarda un trasplante. Tras el paso inicial por el ECMO, se hizo la transición a este sistema, que le posibilita continuar el tratamiento y mantenerse clínicamente estable.

Más allá de la gravedad de su situación, puede interactuar con su familia y con los profesionales que lo acompañan en esta etapa.

El pedido que dejó el caso

Ferre Contreras aprovechó la ocasión para insistir en la importancia de la donación de órganos y en la necesidad de hablar del tema en el seno de cada familia. “Poder donar nuestros órganos es un último acto de generosidad y de amor. Es importante que podamos hablarlo con nuestros seres queridos para que conozcan nuestra voluntad”, manifestó.

También llamó a reflexionar sobre la donación pediátrica. “Si una familia atraviesa la desgracia de perder a un hijo y tiene la posibilidad de donar sus órganos, que sepa que es un acto de amor. Es una manera de trascender y de salvar muchas vidas, como la de este niño tucumano que hoy está esperando la generosidad de alguna familia”, concluyó.

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