Un niño cayó en un pozo tras cuatro años de reclamos: "Tuvimos que esperar una desgracia para que nos escucharan"
¿Cuántas veces hay que reclamar para que arreglen un pozo? Un nene de 3 años cayó en una boca de tormenta en Villa Luján y los vecinos explotan: llevaban 4 años denunciando y nadie hizo nada. La SAT recién actuó después del accidente.
Un niño de tres años terminó internado después de caer en una boca de tormenta en Villa Luján, Tucumán. El pozo, ubicado en pasaje Miguel Cané y Saavedra, llevaba años en mal estado y los vecinos aseguran que reclamaron sin éxito. Recién después del accidente, la empresa SAT colocó una tapa nueva, pero la bronca y el miedo persisten.
Los habitantes de la cuadra denunciaron el deterioro durante cuatro años. Presentaron notas, fotos y hasta un pedido firmado en 2024. Sin embargo, la respuesta nunca fue definitiva. "Hace cuatro años que estábamos reclamando por este pozo", contó una vecina a LA GACETA, mostrando una carpeta con los reclamos.
La boca de registro estaba hundida y la tapa había caído al interior. Desde SAT dijeron que la tapa había sido robada, pero los vecinos lo niegan. "Yo la vi el sábado. Estaba al costado y la sacaron de ahí adentro", relató una mujer, explicando que la estructura se había vencido por el paso del tiempo.
Cloacas desbordadas y olores insoportables
Pero el pozo no era el único problema. Los vecinos describieron desbordes cloacales constantes en varios puntos de la cuadra. Cuando llamaban a la empresa, enviaban un camión para destapar, pero el alivio duraba poco. "Venían, destrancaban y a los dos días estaba de nuevo", dijeron.
El líquido cloacal llegaba hasta la calzada y a veces entraba a las casas. "Con el sol fuerte era un olor podrido, no podíamos salir ni respirar", contó Celia, una de las afectadas. Los autos que pasaban arrastraban el barro hacia los garajes, obligando a desinfectar todo el tiempo.
Una mascota también cayó en el pozo
El riesgo no era nuevo. Una vecina recordó que su perra se hundió en uno de esos pozos. "Me tuve que meter con los brazos hasta acá para agarrarla de las orejas y sacarla", relató. Después tuvo que llevarla al veterinario por haber quedado sumergida en el barro cloacal.
Ese episodio fue una señal de alarma, pero los reclamos continuaron sin respuesta. La caída del niño, sostienen, expuso una situación que era parte de la vida diaria del barrio.

Veredas hundidas y nuevas pérdidas
El recorrido por la zona reveló más problemas: otras pérdidas cloacales y una filtración de agua potable que está socavando el suelo. En un sector, la vereda ya comenzó a hundirse. "Rompen, hacen la reparación y dejan todo así. El problema sigue", describió un vecino.
Cuando llueve, la situación empeora. "Esto es un río. No existen los cordones", dijeron. Los vecinos también cuestionaron el crecimiento de edificios en la zona y si las redes cloacales pueden soportar tanta construcción. "¿Quién autoriza esos edificios?", preguntaron.
Ahora la boca de registro está tapada, pero el resto sigue igual: pérdidas, barro, veredas socavadas. "Estamos cansados", resumió uno de los vecinos. "No está bueno esperar a que pase una desgracia", agregó otra.