Un nuevo nombre clave en la sombra: el fiscal del caso AMIA revela por qué acusa a la mano derecha del líder supremo iraní
¿Qué información secreta proporcionó un movimiento de resistencia iraní que cambió el curso de la investigación? El fiscal Basso revela los detalles ocultos detrás de la acusación a la mano derecha del ayatolá Khamenei y el viaje clave a Buenos Aires antes del atentado.
El fiscal federal Sebastián Basso dio detalles explosivos sobre la incorporación de Alí Asghar Hejazi, hombre de confianza del ayatolá Khamenei, a la lista de acusados por el atentado a la AMIA. En una extensa entrevista, explicó cómo las nuevas evidencias y un cambio en la ley permiten avanzar hacia un histórico juicio en ausencia, mientras rindió homenaje al trabajo de su predecesor, Alberto Nisman.
Basso, titular de la Unidad Fiscal de Investigación (UFI) AMIA, afirmó que tras más de tres décadas de impunidad, la modificación legal que habilita los juicios en ausencia abrió un camino antes bloqueado. “Lamentablemente en Argentina, como teníamos un régimen de ley que no permitía juzgar a personas que no estaban presentes, no podíamos avanzar”, señaló en Radio Rivadavia.
¿Quién es el nuevo acusado y qué hizo en Argentina?
El fiscal describió a Alí Asghar Hejazi como “un personaje que estaba oculto”, cuya influencia dentro del régimen iraní era tal que el propio Khamenei le encargó la formación de su hijo. La acusación central es que Hejazi viajó a Buenos Aires meses antes del atentado de julio de 1994. “Viajó a la Argentina meses antes del atentado para decidir cuestiones que hacen a la propaganda del régimen y ver que este lugar sea propicio para el atentado”, afirmó Basso.
Este viaje, según la investigación, tuvo como objetivo reunirse con Mohsen Rabbani, otro de los acusados, quien ya se encontraba operando en el país. “Hejazi se mantenía ‘bastante en las sombras’… una de sus salidas de Irán ‘fue a Buenos Aires para ver a Rabbani meses antes del atentado para confirmar que Argentina era efectivamente un lugar ideal para hacer atentados'”, relató el fiscal.
Alí Asghar Hejazi, el iraní que se suma a los acusados por el atentado a la AMIA.
El rol clave de Rabbani y la “segunda Israel”
Para entender la figura de Hejazi, Basso se remontó a la actividad de Mohsen Rabbani, a quien calificó como “una persona importante dentro del régimen que gobierna Irán”. Rabbani fue enviado a Argentina y Latinoamérica en los años 80 con una doble función: predicación religiosa y espionaje.
“Enviaba la información a Irán. En esa información dio cuenta de que en Argentina había una importante comunidad árabe, pero también una importante comunidad judía que lo transformaba en la segunda Israel”, explicó el fiscal. Esta información, enviada a Teherán, fue crucial cuando el régimen estableció “como política exterior sembrar el terror” a nivel global en la década de 1990.
Moshen Rabbani fue expulsado de la Argentina en 1998.
Basso fue contundente al afirmar que Argentina se convirtió en un blanco para mandar un mensaje al mundo. “Era la manera de ellos de mandar un mensaje al mundo diciendo que ‘nosotros los iraníes que estamos en Asia, lejísimo, tenemos la capacidad de llegar a todo el mundo y sembrar el terror en todos lados’. Por eso los atentados en Buenos Aires”.
Evidencias concretas y una fuente inesperada
El fiscal federal se encargó de despejar dudas sobre el fundamento de la acusación. “No es una teoría conspirativa ni un invento de la inteligencia, la acusación se basa en evidencias concretas”, aseguró. Destacó que el año pasado, “gente de un movimiento de resistencia iraní muy importante” se contactó con la fiscalía.
Este grupo, que lucha contra el régimen desde hace años, proporcionó información interna que “sale del propio régimen y nos pone en escena a un personaje que estaba oculto, que es Hejazi”. Con estas nuevas pruebas, Basso presentó un dictamen pidiendo la indagatoria y captura de Hejazi, además de solicitar el procesamiento para avanzar al juicio en ausencia de todos los iraníes y libaneses ya acusados.
A más de 30 años, el reclamo de Justicia por el atentado a la AMIA.
Reconoció las dificultades, ya que los acusados se encuentran en Irán y el Líbano. “Irán nunca colaboró y el Líbano tiene a Hezbollah, una milicia tan fuerte que no deja al gobierno colaborar”. Ante esto, el plan es seguir el procedimiento legal: “Se les pondrá un abogado oficial y seguiremos avanzando… Esto es novedoso para la Argentina. Se va a hacer por primera vez, si Dios quiere, con el caso AMIA”.
Un reconocimiento al fiscal Nisman
Al finalizar sus declaraciones, Basso dedicó unas palabras a Alberto Nisman, el fiscal a quien reemplazó tras su muerte en enero de 2015. Ponderó su trabajo en una causa llena de conflictos que involucró a expresidentes y puso en tela de juicio el funcionamiento de los servicios de inteligencia y la Justicia.
“La captura que pido ahora fue pedida hace 20 años. Y mucho de lo que parece natural y se conoce ahora, antes no se sabía. Por lo tanto hay que reconocerle la valentía de salir mediáticamente a avisar que esto era así hace 20 años”, cerró el fiscal, en un claro homenaje a su antecesor.
El atentado contra la AMIA en 1994 dejó un saldo de 85 muertos.