Un periodista se rió de una denuncia de acoso escolar con un chiste sexual: la frase que desató el repudio
En pleno programa en vivo, un comunicador banalizó el presunto acoso de un profesor a un alumno con una broma de contenido sexual. Las críticas no tardaron en llegar: revictimiza al estudiante y expone la falta de responsabilidad al cubrir casos que involucran a menores.
Un comentario en vivo encendió la polémica en Rosario de la Frontera. Mientras se difundía la denuncia de un alumno contra su profesor por un presunto acoso sexual, un periodista local eligió el tono de la burla para referirse al caso.
Durante el programa, el comunicador lanzó: "¿Usted no se comería un pebete?", acompañado por un colega. La frase cayó pésimo por el contexto: se hablaba de un estudiante y de una situación delicada dentro de una escuela, no de una anécdota para convertir en chiste.
Un chiste que revictimiza
La expresión fue cuestionada por banalizar un hecho que involucra a un alumno. Meter un juego de palabras con contenido sexual mientras se aborda una posible situación de acoso resulta inapropiado y revictimiza al estudiante, remarcaron las críticas.
El episodio escolar se conoció en las últimas horas. Según trascendió por medios locales, el alumno habría contado en su casa que un profesor se le insinuó. Su padre se presentó después en el establecimiento para pedir explicaciones.
De acuerdo con las primeras versiones, en ese encuentro el docente habría reconocido haber hecho ciertos comentarios hacia el estudiante. Luego se produjo una agresión física contra el profesor, aunque todavía no hay precisiones públicas suficientes para reconstruir cómo ocurrió ese enfrentamiento.
La información inicial fue difundida como extraoficial y no permite dar por probadas las acusaciones contra el docente. Tampoco corresponde adelantar responsabilidades mientras las autoridades buscan esclarecer qué pasó.
El papel del periodismo
El comentario del periodista, lejos de abordar el caso con la seriedad que exige una denuncia de este tipo, puso a su programa en el centro de las críticas. El problema no es opinar o debatir, sino convertir una presunta situación de acoso hacia un estudiante en material para una burla de contenido sexual.
Cuando hay chicos o adolescentes involucrados, la responsabilidad al comunicar debe ser mayor. El resguardo de quien denuncia, la presunción de inocencia de la persona señalada y la búsqueda de información comprobable tienen que estar por encima de cualquier intento de hacer humor.