Un piso que no baja: el 25% de pobreza estructural que ni los mejores años logran mover

Un piso del 25% al 30% que ni los mejores años de la economía logran mover: el sociólogo Alejo Giannecchini explicó en INFORAMA Radio qué hay detrás del nuevo dato del INDEC y por qué hay una pobreza que no baja con la inflación.

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Un piso que no baja: el 25% de pobreza estructural que ni los mejores años logran mover
Un piso que no baja: el 25% de pobreza estructural que ni los mejores años logran mover

Los nuevos datos de pobreza e indigencia que difundió el INDEC volvieron a encender el debate sobre qué hay detrás de los números. Para analizarlos, Alejo Giannecchini, licenciado en Sociología, investigador y técnico del Observatorio de la Deuda Social Argentina, y docente auxiliar de la UBA, pasó por Catamarca a Diario, de INFORAMA Radio, donde puso el foco en un núcleo que no se mueve ni en los mejores momentos de la economía.

“Continuamente en los mejores momentos de la situación económica del país se ha chocado con un piso que podríamos llamar de pobreza estructural en torno al 25% o el 30%”, explicó el especialista.

Qué es la pobreza estructural

Giannecchini aclaró que la pobreza medida por ingresos sirve para ver cómo las crisis, la inflación y los períodos de crecimiento afectan la vida cotidiana de la población. Pero hay un sector de hogares con problemas que no se solucionan solo con más ingresos o con menos inflación.

“Es una pobreza que es mucho más difícil de reducir”, sostuvo. En esos hogares, según detalló, se acumulan dificultades: barrios más vulnerables, limitaciones para acceder a una educación de calidad y problemas para insertarse en un mercado laboral que ofrezca empleos de calidad y mejor remunerados.

Por eso, una mejora económica puede bajar la pobreza medida por ingresos sin cambiar las condiciones de fondo. “Uno puede, por ejemplo, como sucedió en estos últimos años, reducir la pobreza simplemente estabilizando la economía, reduciendo la inflación”, señaló, aunque advirtió que eso no alcanza para resolver ese núcleo más persistente.

El rol de las ayudas sociales

Otro de los puntos que destacó el sociólogo fue el peso de las transferencias sociales en los hogares de menores ingresos. Aunque los ingresos laborales siguen siendo la principal fuente de recursos, las prestaciones tienen un lugar importante. Entre ellas mencionó la Asignación Universal por Hijo (AUH), por su alcance y cantidad de beneficiarios.

“En este sector de menores ingresos sí tiene un peso relevante lo que sucede con los programas sociales”, indicó. Y fue más allá: si se eliminaran todas las transferencias sociales, la caída de ingresos en esos hogares sería tan grande que la tasa de indigencia podría ubicarse alrededor del doble de la actual.

El dato muestra que, además del trabajo, las prestaciones sociales tienen un efecto concreto sobre cuántos hogares logran superar el umbral de la Canasta Básica Alimentaria.

Las dificultades para medir los ingresos

El investigador también se detuvo en las complicaciones metodológicas. El INDEC utiliza la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que consulta a los hogares cuánto dinero recibieron el mes anterior por distintos conceptos. El problema es que no todos los ingresos están registrados y no siempre las personas recuerdan o declaran con exactitud lo que ganaron.

“Dependés de que las personas, por un lado, sepan precisamente cuánto ganaban el mes previo y, por el otro lado, también de que te lo quieran reportar como encuestador de forma precisa”, explicó.

En ese marco se refirió a la subdeclaración de ingresos, cuando los hogares informan menos de lo que efectivamente reciben. Según Giannecchini, ese fenómeno habría cambiado en los últimos años: la gente empezó a declarar montos más cercanos a los reales. Eso puede advertirse al comparar la EPH con fuentes administrativas, aunque estas últimas no permiten conocer los ingresos de los trabajadores informales. Por eso consideró que pudo haber una mejora en la captación de ingresos en la encuesta, un cambio que puede influir en la evolución de las cifras de pobreza.

Canastas con datos de hace más de 20 años

El especialista sumó otra cuestión metodológica: las canastas que usa el INDEC para medir pobreza e indigencia. La Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total se construyen a partir de los hábitos de consumo de los hogares, es decir, cuánto destinan a alimentos, servicios y otros bienes.

Según señaló, los porcentajes que definen esa composición tienen más de 20 años, mientras que las recomendaciones internacionales sugieren actualizarlos cada cinco. Giannecchini aclaró que no hay una forma exacta de corregir todos estos aspectos, pero sostuvo que si se hacen estimaciones que intenten contemplarlos, la pobreza igualmente habría descendido en los últimos dos años, aunque bastante menos de lo que muestran las estadísticas oficiales.

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