Un plan audaz promete convertir la Ruta 5 en autovía en 4 años: ¿qué falta para que sea realidad?
¿Se puede terminar la autovía de la Ruta 5 en un solo mandato? Un ingeniero presentó un plan con plazos y costos que promete revolucionar el corredor. Conocé los detalles de una propuesta que busca frenar la ola de siniestros y agilizar el transporte.
El ingeniero civil Oscar Potetti sacudió el tablero con una propuesta que promete transformar por completo la Ruta Nacional 5. Su plan, bautizado como “Plan Autovía Ruta 5 Sí o Sí”, apunta a completar los 511 kilómetros que separan Mercedes de Santa Rosa en un período de gobierno, es decir, en unos cuatro años.
¿Por qué urge intervenir el corredor?
La iniciativa resurge en un contexto preocupante: el aumento de accidentes fatales en la ruta reavivó el debate sobre la necesidad de una autovía. Potetti sostiene que las proyecciones de Vialidad Nacional de 2016 quedaron obsoletas y no previeron el boom del transporte pesado impulsado por Vaca Muerta.
Según explicó, la falta de capacidad del Ferrocarril Sarmiento obligó a mover por camión toneladas de arena silícea y equipos de perforación, lo que aceleró el deterioro del pavimento. La zona de influencia de la Ruta 5 abarca a unas 670.000 personas y concentra una producción agropecuaria clave, pero la infraestructura no acompañó ese crecimiento.
¿En qué consiste el plan de obra?
Desde lo técnico, Potetti considera que la obra no presenta grandes dificultades. Su propuesta incluye licitar de inmediato el tramo Mercedes-Bragado mientras se actualizan los proyectos para el resto del trayecto hasta Santa Rosa. Además, contempla colectoras de doble mano, distribuidores en altura en los accesos urbanos y un sistema de inspección digital de las obras.
El costo estimado es de 3.000 millones de dólares, una cifra que busca garantizarse mediante un compromiso político de los futuros candidatos presidenciales. Potetti insiste en que la ejecución simultánea de distintos frentes de trabajo permitiría cumplir el cronograma en un solo mandato.
La pregunta que queda flotando es si los tiempos electorales y la voluntad política alcanzarán para que la promesa de la autovía deje de ser un sueño y se convierta en una obra con fecha de entrega.